Si en el último artículo hablaba sobre “Cómo ahorrar para la educación de tu hijo”  hoy vamos al lado contrario, razones para no pagar la educación de tu hijo.

Posiblemente quieras ser un buen padre ¿verdad? Has empezado a ahorrar para la educación de tu hijo desde hace unos años, desde su nacimiento.

Estás preparándote para los gastos inevitables que vendrán ocasionados por este asunto y tú vas a hacer lo mejor para él. ¿No es así?

No necesariamente. La clave del tema es que pagar la educación de tu hijo lleva añadido algunas lecciones y experiencias que tal vez no quieras que tu hijo aprenda. Además de que, por otra parte, podría aumentar su carga financiera a largo plazo.

Vamos a ver algunas desventajas que tiene ahorrar para la formación de tu hijo.

Desventajas de Ahorrar para la Educación de tu Hijo

Hacer una carrera universitaria no es un requisito indispensable para encontrar un buen trabajo.

Mucha gente simplemente asume que un título universitario es la única manera de tener éxito en la vida.

Este pensamiento no es verdad. O al menos no al 100%. Mucha gente con muy buenos trabajos y sueldos, no han pisado una universidad en su vida.

Y hay muchísimos trabajos bien pagados para los que no hacen falta estudios universitarios.

A parte de que para tener éxito tienes que trabajar en lo que te apasiona. Dejando de lado lo bien o mal pagado que este. Si tu gusta, si es más una afición que un trabajo, los ingresos vendrán solos.

Y salvo que en España las carreras universitarias cambien radicalmente, con el paso del tiempo cada vez será menos importante tener un título universitario.

Si tu hijo nunca ha demostrado ser un buen estudiante, obligándole a ir a la universidad justo después de la secundaria puede ser bastante perjudicial para su futuro.

Pagar por tu propia educación enseña responsabilidad.

Tener que participar activamente en el proceso de encontrar sus propios recursos es una experiencia que pondrá en evidencia la responsabilidad y la madurez de tu hijo.

A través de este proceso puede conocer rápidamente lo importante que es ser responsable de los propios actos y decisiones.

Pagar la educación de tu hijo le resta valor a la formación.

Si pagas de tu bolsillo la educación, tu hijo no la valorará de la misma manera que si se la tuviera que pagar el mismo.

Es posible que mientras tú estás gastando tu dinero cada mes, tu hijo realmente esté perdiendo el tiempo. Y si se tuviera que pagar el mismo la formación eligiera otro tipo de educación más acorde con sus intereses.

Si pagas por su educación, podrías aumentar tus dificultades financieras.

Incluso si planeas cuidadosamente el ahorro para este objetivo, sigue siendo dinero que podrías dedicar a otros objetivos muy importantes como para tu jubilación o para tu fondo de emergencias.

En cambio ese dinero se puede ir por la puerta de atrás si tu hijo no valora ni le sirve la educación recibida.

Conclusión

Teniendo en cuenta estos factores, aunque es lógico que quieras ahorrar para la educación de tu hijo y que sea un objetivo importante en tu vida, creo que no es bueno lanzarse a ello sin sopesar bien los pros y los contras.

No sea que al final te lleves una sorpresa muy desagradable.