Seguro que alguna vez te has preguntado alguna vez en tu vida ¿qué es mejor comprar o alquilar? Ya sea una casa, un coche o incluso un traje.

Culturalmente en España hemos tendido siempre a comprar convirtiéndonos en unos de los países de propietarios por excelencia y con la idea de que alquiler no es más que “tirar el dinero”. De este modo, la gran parte de las familias españolas invierte sus ahorros en adquirir viviendas.

Además con la gran crisis acontecida a nivel mundial y más concretamente en nuestro país, esta tendencia se ha acentuado aún más debido a que tener una vivienda en propiedad es, para muchos, una garantía en caso de desempleo ya que si se tiene pagada no hay que afrontar este tipo de gasto, o si se tiene hipotecada, se puede rehipotecar. A nivel familiar también se concibe como la seguridad de dejar una casa a los hijos de ahí que la tasa de alquiler en España sea de un 19% frente a más del 30% en el resto de países europeos. Y es que para nuestros vecinos europeos, alquiler es sinónimo de inversión y sobre todo la mejor opción para poder tener movilidad laboral o querer aumentar la familia.

Ahora bien, existen una serie de factores comunes a considerar antes de comprar o alquilar.

Hablamos por ejemplo de ver la zona y el barrio donde se sitúa la misma, el tiempo que se quiere permanecer en ella, analizar las necesidades personales o familiares, ver cuánto se quiere o se puede invertir en el pago del inmueble y qué tipo de uso se le quiere dar.

Una vez que tenemos claro todos estos puntos diríamos que el alquiler es la mejor opción a corto y medio plazo porque no requiere casi de ninguna inversión inicial, en cambio, a largo plazo la compra sería la mejor opción ya que en este caso sí se amortizan los gastos iniciales.

Teniendo en cuenta las zonas residenciales, aquellas que se valoran más por situarse en grandes ciudades, se recomienda alquilar puesto que la diferencia en el precio del metro cuadrado entre alquilar y comprar es muy grande. Todo lo contrario sucede en las viviendas ubicadas en zonas más baratas donde la diferencia entre la cuota del alquiler y el importe de la hipoteca tienen una diferencia mucho menor por lo que la alternativa de comprar sería la más interesante.

Ahora bien, si decidimos decantarnos por la compra, sea de la vivienda que sea, los expertos financieros recomiendan que la hipoteca nunca supere el 30% de los ingresos o que una vez que se pague la renta del alquiler y los gastos mensuales se pueda ahorrar al menos un 10%.

Como vemos, no existe una respuesta exacta a la pregunta de ¿comprar o alquilar? ya que todo depende de diversos factores. Aun así conviene tener muy presente cuales son las ventajas o los inconvenientes de cada una de estas dos modalidades.

Por un lado, ahora mismo comprar cuenta con un gran punto positivo ya que el precio de la vivienda ha caído considerablemente y es un buen momento para conseguir buenos precios y con un tipo de interés adecuado por lo que en muchos casos puede ser más rentable vivir en propiedad que de alquiler según la coyuntura actual.

Además hay que tener muy presente que la vivienda tiende a revalorizarse con el tiempo por lo que en un momento dado puede ser una fuerte medida de ahorro en la vejez o la herencia para nuestros hijos.

A nivel fiscal, la compra tiene algunas deducciones aunque con los cambios de gobiernos y la inestabilidad política, no es un baremo del que podamos confiar al completo.

Por último, la compra de una vivienda nos permite poder hacer las reformas que se consideren adecuadas y decorarla como se desee, cosa que si estamos de alquiler se está mucho más limitado puesto que ante cualquier cambio siempre hay que solicitar permiso al propietario.

Como inconvenientes podemos destacar por ejemplo la gran inversión que hay que hacer en el momento inicial de la compra ya que siempre se suele aportar un 30% del valor de la venta por anticipado más los trámites del notario además de contar anual o mensualmente con determinados gastos en tasas municipales o gastos de comunidad.

Pasamos entonces a analizar todos estos aspectos pero con la modalidad de alquiler.

En primer, una de sus grandes ventajas es el hecho de no tener que hacer un gran desembolso en el primer momento ya que tan sólo hay que pagar la fianza y la primera cuota. Además, nos olvidamos de las tasas, los gastos de comunidad y los derivados del mantenimiento ya que éstos corren siempre a cargo del propietario.

También nos ahorramos todo tipo de procesos burocráticos ya que las gestiones las realizamos directamente con el propietario mediante un sencillo contrato de alquiler. El tiempo que se suele establecer es de un año de estancia, sin embargo, casi siempre se puede dar de baja de forma automática avisando con un mes de antelación al casero.

A nivel fiscal también aporta algunos beneficios de deducción por vivienda habitual. 

Sin embargo, también presente algunas desventajas sobre todo con la nueva Ley del Alquiler con la que la prórroga forzosa del contrato pasa de los 5 a los 3 años y la tácita de los 3 años a uno sumado a que el propietario siempre que quiera pueda recuperar su inmueble avisando con dos meses de antelación.

Por supuesto, no se tiene la libertad de poder realizar ningún cambio o reforma sin antes avisar al propietario.

Aunque el alquiler es un mercado que siempre está en constante movimiento sobre todo en un sector muy determinado que se mueve con frecuencia a nivel laboral, el descenso de los tipos de interés y la vuelta a la concesión de créditos hipotecarios por parte de las entidades bancarias tradicionales, hace que España continúe siendo un país de compra.