Una de las vías más frecuentes cuando necesitamos dinero es ir a nuestro banco de confianza para solicitar un crédito 

Sin embargo, los largos procesos burocráticos hacen que la sociedad haya evolucionado hacia la solicitud en su lugar de los denominados préstamos rápidos. Se trata de productos financieros que han adquirido gran popularidad sobre todo durante la crisis ya que proporcionan un servicio más rápido y mucho más sencillo.

Entre las consideraciones más importantes a tener en cuenta son su forma de solicitud, los documentos requeridos, los plazos de ejecución, el importe solicitado y los plazos de devolución.

Por lo tanto el primer paso consiste en la solicitud del préstamo rápido en el que no es necesario acudir de forma física a una sucursal bancaria y todo lo que ello conlleva entre esperas y papeleo sino que se puede solicitar por vía telefónica o mediante la cumplimentación de un formulario vía online.

Si siguiéramos el proceso tradicional en el que tenemos que acudir a un banco, habría que solicitar cita previa, tener uno o varios encuentros con un empleado para informar sobre las condiciones y requerir todos los documentos necesarios para que hagan un estudio posteriormente sobre si es viable o no su concesión. Por lo que si lo que necesitamos es dinero de forma rápida, ésta no es la opción más idónea, sino como hemos mencionado antes sería un crédito rápido en el que se solicita a través de Internet mediante la cumplimentación de un formulario muy simple con algunos datos personales.

Respecto a los documentos requeridos 

En los préstamos tradicionales se requiere una enorme cantidad de papeles que demuestren la solvencia económica del que lo solicita como por ejemplo declaraciones de la renta, nóminas, avales, historiales bancarios, etc. Sin embargo, para la solicitud de un minicrédito, no se requiere ninguna documentación, simplemente los datos personales del solicitante.

Si tenemos en cuenta el tiempo de respuesta, estamos hablando probablemente ante la característica principal de este producto financiero gracias a su rapidez, puesto que la contestación puede tardar entre tan sólo unos minutos o máximo 48 horas mientras que un préstamo bancario, podemos estar incluso meses esperando una respuesta. Estamos por lo tanto ante una revolución financiera en la que la accesibilidad es enorme para todo tipo de personas puesto que tan sólo hace falta un ordenador, una tableta o un teléfono con acceso a Internet para poder realizar la solicitud y recibir una respuesta casi instantánea.

Ahora bien, analizando por ejemplo el importe solicitado, encontramos grandes diferencias también ya que en los préstamos rápidos esta cantidad asciende hasta los 1000 euros como máximo. Recordemos que tal y como su propio nombre indica estamos ante minicréditos para solventar problemas puntuales de liquidez como el pago de la factura de servicios básicos o imprevistos como una avería en el coche, de hecho, la media del importe solicitado suele rondar los 300 euros aproximadamente. Por este motivo también su proceso de solicitud y tramitación es más sencillo y rápido al tratar con cantidades de dinero muy inferiores a las solicitadas en una entidad financiera tradicional.

Si hablamos de la devolución, aspecto también importantísimo a tener en cuenta a la hora de solicitar un préstamo rápido, podemos decir que tan rápida es su concesión como su devolución, puesto que este período no suele sobrepasar los 60 días. Como es lógico, al tratar con importes de dinero inferiores a los 1000 euros, los plazos de devolución no pueden extenderse en exceso en el tiempo. Tampoco se puede solicitar otro préstamo rápido adicional hasta no haber devuelto por completo el primero de ellos. Ahora bien, en los préstamos rápidos, es el propio cliente el que decide dicho importe de devolución entre varias opciones, al contrario que en el caso de los préstamos personales o hipotecas en las que viene impuesto por la propia sucursal sin apenas margen de negociación. 

Por norma general

Este período no suele exceder los 30 días aunque sí se pueden ir solicitando prórrogas en el caso de no poder hacer frente a su pago en el tiempo indicado en un primer momento. 

Estamos ante un producto financiero muy distinto a los préstamos bancarios tradicionales y que se han creado específicamente para atender necesidades muy concretas, es decir, nunca podremos comprarnos una casa mediante préstamos rápidos pero sí atender problemas financieros puntuales o aprietos económicos. El abanico de posibilidades para su utilización es muy amplio y más en la sociedad actual donde la precariedad laboral y las dificultades financieras son las protagonistas del día a día por lo que estamos ante la opción perfecta para resolver apuros financieros y ayudar así a mantener una economía saneada y lejos del endeudamiento.

Por otra parte 

Existe una corriente contraria a la solicitud de préstamos rápidos por la estipulación del tipo de interés. Pues bien, lógicamente se debe pagar un precio por tener dinero al instante cuando lo necesitemos y en un tiempo prácticamente récord; además dicho interés en ocasiones se acerca incluso al estipulado por el de los bancos tradicionales.

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Es canalizar todas aquellas ofertas de las diferentes empresas dedicadas a la concesión de préstamos rápidos y otros productos similares. Cada una de ellas cuenta con condiciones diferentes por lo que, dependiendo de las necesidades de cada usuario, cada cliente puede encontrar el préstamo rápido que mejor se adapte a sus necesidades económicas con el fin de devolverlo en los plazos establecidos y con los intereses estipulados.

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