A pesar de que cubro casi todos mis gastos, utilizando la tarjeta de débito, tiendo a mantener una pequeña cantidad en efectivo en el bolsillo y en casa para cubrir posibles situaciones de emergencia inesperadas.

Esto lo hace mucha gente, es algo bastante normal. Pero varían las cantidades y las razones.

Esto es lo que tengo de dinero en efectivo y por qué:

  • Para ir al trabajo o, sobre todo, cuando salgo a la calle a dar un paseo, tomar algo, etc. siempre llevo encima al menos 10 euros. Con esto puedo cubrir la mayoría de gastos que no puedo pagar con tarjeta.
  • En casa tengo 100 euros, repartidos en billetes de 10 o 20 euros. Esto es suficiente para cubrir casi todas las emergencias que haya que pagar en efectivo.

Aparte de estas cantidades, en esencia no llevo más dinero en efectivo. Las compras regulares las hago con tarjeta de débito que me permite llevar un mejor control de los gastos que tengo.

El Riesgo Real de Llevar o Guardar Dinero en Efectivo

El tema está en el riesgo: ¿Cuánto dinero en efectivo es demasiado en un momento dado? Existe la posibilidad de un robo tanto en mi casa como en la calle. Aunque vivo en una zona donde, por suerte, no hay ninguna criminalidad, ese riesgo existe.

Al igual que la posibilidad de un atraco, no suelo ir a sitios “conflictivos”  y aunque en los 12 años que llevo en Madrid nunca he sufrido un atraco, nunca se sabe.

De todas formas, teniendo en cuenta los beneficios que gano por tener ese dinero cuando lo necesito, es un riesgo que a mí me merece la pena y estoy dispuesto a tomar.

De hecho, el mayor riesgo de tener este dinero en efectivo es la tentación de usarlo.

A veces es realmente difícil no utilizarlo para pedir unas pizzas un viernes por la noche porque preparar la cena me parece más complicado que escalar una montaña en ese momento. Seguro que muchos me comprendéis ¿verdad?

Mentiría si dijera que nunca he usado ese dinero para gastos frívolos. Aunque también es cierto que ocurre muy de vez en cuando. Incluso a veces trato de justificarlo de formas extrañas. Lógicamente, no puedo engañarme a mí mismo y soy consciente de ese es un gasto innecesario.

Para solucionar esto o mejor dicho, paliar un poco este “descalabro” financiero, ese mes ahorro un extra. La cantidad total que me he gastado del dinero en efectivo.

Si las pizzas me han costado 15 euros. 15 euros que tengo que ahorrar más ese mes.

De esta forma, tengo que reponer el dinero en efectivo y ahorrar un extra lo que me deja menos dinero para ocio y diversión. Muchas veces es pensar en esto, para lograr evitar el gasto.

Conclusión

Tener dinero en efectivo, ya sea en casa y cuando sales a la calle, tiene la ventaja de estar siempre preparado ante cualquier emergencia que no puedas solucionar con la tarjeta.

Por el contrario, tiene el riesgo de gastarte ese dinero en gastos innecesarios.

¿Cuál es tu política sobre el dinero en efectivo?