Sin duda alguna, la comida es uno de los frentes por los que más dinero se nos va. Lo cierto es que llenar la nevera –y la despensa– nos deja sin la mitad de nuestro salario. Sin ir más lejos, según estima la Cruz Roja y la Generalitat de Cataluña, una familia integrada por los progenitores y un par de hijos requiere un mínimo de 520 euros al mes si su intención, además de echarse algo a la panza, es comer de forma saludable. 

Desafortunadamente, esta cantidad debe lidiar con otros gastos como la luz, el pago de los seguros y los gastos corrientes de una familia. En suma, comer se lleva un buen pico y las familias deben prestar atención a lo que se cocina en las casas.

En este sentido, la compra semanal se compone de un kilo de legumbres, arroz y pasta, medio de harina y de azúcar, 250 gramos de pan tostado, entre 5 y 6 kilos de pan, seis litros de leche, 24-30 yogures, 2 litros de aceite, 800 gramos de queso y 400 gramos de frutos secos. A esto hay que añadir los productos frescos con 14 kilos de fruta, 10 de hortalizas y verduras, 5 o 6 kilos de patatas, 2 kilos de carne y de pescado, 2 docenas de huevos, 400 gramos de embutido, un kilo de salsa de tomate, 200 gramos de chocolate, y 250 de mermelada y cereales. Casi nada lo que necesitamos para una subsistencia sana, ¿verdad?

¿Dónde resulta más barato hacer la compra?

Pues los gallegos son los más afortunados a la hora de pertrecharse. Así, los precios en esta región son un 1,05 % inferiores a la media española. Por detrás se sitúa Murcia, con un 0,53 % menos que la media, Extremadura (-20 %) y Madrid (-0,13 %). Por lo tanto, en esas comunidades comer en casa resulta mucho menos oneroso que en el resto de España.

¿Dónde es más caro llenar la despensa?

En cambio, como contrapartida, encontramos regiones como la balear que lidera el cuadro de las comunidades más caras a la hora de hacer la compra. En concreto, a los residentes en estas islas les cuesta un 0,62 % más su compra. En segundo lugar encontramos a Cataluña (+0,46 %), y La Rioja (+0,35 %)

Curiosamente encontramos a Canarias que se erige en la quinta más cara, a pesar de que hace tan solo un año estaba considerada como la tercera más barata de España.

¿Y por provincias? 

Quizás algunos prefieran un desglose más pormenorizado de esta cuestión, lo cierto es que también podemos aportar datos al respecto. De este modo, Lugo es la provincia más barata para hacer la compra (-1,42 %). Por supuesto, el resto de las provincias gallegas no le van a la zaga. Una vez fuera de esta región, Cuenca es la más barata, seguida de Murcia y Albacete.

Hace 40 años gastábamos mucho más en comida

A pesar de lo que pueda parecer, anteriormente las familias invertían más en la alimentación. De hecho, si nos remontamos a 1976, el 40,5 % de la cesta familiar se destinaba a la adquisición de comida y bebida. Unos años después, en 1983, este porcentaje había bajado al 33 %, pero en 1992 aún lo hacía más al situarse en el 29,4 %. Ahora, y según la cesta de ponderaciones que utiliza el Instituto Nacional de Estadística (INE) para calcular el IPC, solo dedicamos el 18,74 % a la alimentación.

También es cierto que el precio de la comida se ha reducido ostensiblemente en aras de que los ciudadanos comenzaran a gastar en otras parcelas como el ocio, ropa o viajes que antes resultaban impensables.

¿Sabes en qué producto gastamos más los españoles?

Aunque en tiempos de nuestros abuelos era considerado un producto de lujo cuyo consumo se reservaba a fechas especiales, hoy en día la carne, como se suele decir, es el pan nuestro de cada día.

En concreto, en en la carne donde más dinero invertimos las familias españolas. De hecho, hablamos de un 23 % del presupuesto destinado a la alimentación que se diversifica en charcutería, carne de ave, bovino, porcino y en último lugar, los despojos y la casquería.

Esto a pesar de que los nutricionistas recomiendan un consumo de dos o tres veces por semana e incluso razones de sostenibilidad aconsejan que moderemos su ingesta dado que para su producción se emiten grandes toneladas de CO2 y agua.

Aprender a cocinar para abaratar gasto semanal y, por supuesto, para comer mejor

Uno de los grandes trucos para no desperdiciar comida y, por lo tanto, aprovechar más todo los productos que compramos es aprender a cocinar. No en vano, ésta fue una de las grandes bazas de nuestras abuelas y que deberíamos, en la medida de lo posible, recuperar.

Por lo tanto, aunque a priori nos parezca un gasto, quizás debiéramos acudir a curso de cocina o prestar mucha más atención cuando nuestros mayores nos explican cómo preparar un plato. 

En suma, no te indignes porque tu comunidad sea de las más caras de España, pues si aprendes a cocinar puedes aligerar la factura y, cómo no, tu paso por la báscula.