Ahora que muchos españoles vuelven a plantearse la compra de una vivienda, resulta que el precio de esta vuelve a las andadas, sobre todo en las grandes urbes como Madrid o Barcelona.  Sin ir más lejos, al concluir el 2018, los pisos en una zona como el distrito Centro de Madrid distaba únicamente un 6,5% por debajo de su máximo histórico, registrado durante el primer trimestre de 2007. 

Si en aquella etapa inmobiliaria, el precio del metro cuadrado llegó hasta los 4.718 euros, ahora podemos hablar de 4.409 euros de ahora, según datos de Tinsa.

Los precios repuntan y muchos se preguntan con cierta preocupación si se volverá a repetir un escenario similar al del boom inmobiliario. Algunos expertos niegan que algo así esté sucediendo. No en vano, este incremento de los precios se debe al simple juego establecido entre la oferta y la demanda. En cambio, en una burbuja el aumento de los precios se explica por la entrada de especuladores que buscan obtener beneficios con este tipo de inversión. 

Cinco años consecutivos subiendo los precios

Nuestro país, tras superar una crisis de gran calado que afectó especialmente a la clase media, lleva cinco años consecutivos asistiendo a una subida de precios en la vivienda. Varios factores han confluido para que esto sea posible:

  • Muchos parados han vuelto a encontrar empleo y ello ha supuesto una evidente mejora de sus perspectivas laborales.
  • Incrementa la confianza de los consumidores.
  • Aumentan los ingresos.
  • El mercado laboral ya no es tan inestable.

Sin embargo, la oferta de vivienda no acompaña y esto sirve de revulsivo para que aumente su precio, 

“A pesar de la recuperación en la construcción de viviendas, disminuye el stock de viviendas y los precios aumentan. Este incremento será superior a la subida de los ingresos familiares”, advierten desde S & P.

7 años destinando todos nuestros ingresos a la compra de una casa

Sí, esa es la estimación que se baraja y lo que aseguran los entendidos nos puede llevar la adquisición de una vivienda. Así, a este fin tenemos que destinar la renta anual completa de siete años de trabajo. Todo por el alza de precios. Así se desprende de un informe reciente acerca del mercado de la vivienda elaborado por el Grupo Tecnocasa y la Universitat Pompeu Fabra.

Según este documento, los españoles necesitamos 7,3 veces nuestra renta bruta anual para poder comprar una residencia. Un año antes, en 2017, solo era preciso invertir  6,7 veces nuestra renta bruta disponible.

La burbuja del alquiler 

Sin duda alguna, llegados a este punto, muchos se preguntarán: ¿es un buen momento para comprar? La respuesta dependerá de muchos factores, pero, desde luego, si tienes la firme intención de hacerlo y gozas de una holgada posición económica o simplemente puedes permitirtelo por tu estabilidad laboral, no lo dudes. Esperar más en tu caso carece de sentido.

De hecho, en el último año muchos arrendatarios se ha visto obligados a buscar una nueva casa puesto que les han subido el alquiler de una manera ostensible. Por lo tanto, se abre ante ellos una disyuntiva: ¿buscar un nuevo alquiler o apostar ya por la vivienda en propiedad? Son los llamados desahucios invisibles en los que existe un aumento inasumible de la renta o simplemente no se renuevan los contratos

Resulta bastante evidente que vivir en una vivienda arrendada puede convertirse en una pesadilla. De hecho, hace tan solo unos años, el consejo unánime de los expertos era que desecharamos la opción de compra de vivienda y que apostáramos por el alquiler. Hoy el tema ya no está tan claro.

El furor de los pisos turísticos y la escasa oferta de inmuebles está haciendo estragos en las economías más modestas.

En cualquier caso, desde nuestro comparador de préstamos te proponemos los siguientes consejos:

  • Escoge una vivienda conforme a tu sueldo. Así, los expertos aconsejan que el pago mensual de la hipoteca no suponga más del 40% del sueldo. Recuerda que vivir por encima de tus posibilidades puede acarrearte a largo plazo grandes sinsabores y auténticas penurias para hacer frente al pago de las letras de la hipoteca.
  • La etiqueta energética de la vivienda (es decir, el consumo energético) es un asunto importante que conviene tener en cuenta. Recuerda que una vivienda catalogada como A puede suponer un ahorro del 89% respecto a una de calificación F.
  • Piensa en cuáles son tus necesidades y lo que realmente quieres: proximidad al trabajo, centros escolares, servicios... De lo contrario puedes acabar siendo el propietario de una casa que, aunque puedas pagar, no se amolda a tus necesidades reales. No serías ni el primero ni el último en arrepentirse de una mala compra. Recuerda que una casa no es algo que puedas colgar en WallaPop si no termina de gustarte.
  • Si es una casa de segunda mano, asegúrate de que no tenga cargas anteriores como hipotecas y demás. Para ello debes dirigirte al Registro de la Propiedad. También infórmate de si tiene cuotas pendientes de pago, por ejemplo, de la comunidad de vecinos. Tendrás que indagarlo directamente en la empresa que administra la finca o al presidente de la comunidad. Pueden parecerte agotadores todos estos trámites, pero, sin duda alguna, merece la pena.
  • Es importante que conozcas un poco la zona. Incluso el tipo de vecinos que puedes encontrarte en caso de trasladarte allí. Por lo tanto, date una vuelta, pasea y adéntrate en las particularidades del barrio. ¿Es una zona silenciosa? ¿Mucho tráfico? ¿Hay ruido durante las noches o los fines de semana? ¿Existe una zona de ocio problemática en las proximidades?

Dicho todo esto, esperamos que hayamos podido arrojar algo de luz en tan importante decisión.