Los robots no tienen currículum, no se molestan en aprender idiomas (porque vienen así de listos de serie), pero en cuanto se presentan como candidatos a un puesto, tienen todas las de ganar. Lo cierto es que nuestra economía está experimentado un fuerte cambio que aunque todavía nos sitúa muy lejos del año 2019 rebosante de robots que nos dibuja la película “Blade Runner”, este escenario cada vez resulta más plausible. 

Según un informe realizado en 2016 por el Foro Económico Mundial, en 2020; es decir, el próximo año, se habrán eliminado 7 millones de empleos a consecuencia de la IV Revolución Industrial. Así es como se denomina el proceso de avance digital y tecnológico en el que estamos inmersos. 

Los expertos ya saben cuáles serán esos puestos de trabajo que serán asumidos por los robots. No creas que solo hablamos de aquellos procesos mecanizados de una fábrica o de una línea de producción, sino de muchos más que puede que ni te imagines.

Vamos a ver algunos de los que integran esa relación de empleos en peligro de extinción:

  • Abogados: Dicha profesión está compuesta por innumerables tareas bastante mecánicas como búsqueda de informes, documentos e incluso recursos de multas. Todas ellas encarnan funciones que podrían acabar asimiladas por una inteligencia artificial. Parece que los robots se convertirán en un apoyo para los futuros letrados que quizás deban curarse en salud e ir aprendiendo no solo derecho, sino también cursar una ingeniería en ciencias computacionales que podría salvarles de esta suerte de obsolescencia laboral.
  • Periodistas: Estamos empezando a ver la avanzadilla de los primeros “robotperiodistas” (si se nos permite bautizarlos de tal modo) en agencias como la rusa Interfax o la norteamericana Associated Press, que ya han automatizado algunas de sus secciones informativas. Sin embargo, lejos de reemplazar a los periodistas, permitirá a estos últimos profundizar en sus artículos, pues les liberarán de ciertas tareas de compilación y búsqueda de datos que los redactores podrán analizar e interpretar para los lectores.
  • Chóferes y taxistas: Estamos ante otras dos profesiones abocadas a su desaparición puesto que la llegada de los vehículos autónomos es una meta que tiene toda la industria automovilística en su conjunto. Por lo tanto, si actualmente los taxistas claman por sus derechos ante empresas como Cabify o Uber, quizás en breve tengan un enemigo mucho más temible ante sí.
  • Teleoperadores y atención al cliente: Aunque a casi nadie le gusta dialogar con una máquina, éstas cada vez más atienden nuestras llamadas y consultas. Es cierto que por ahora solo son capaces de solventar cuestiones sencillas, pero con el tiempo es posible que sean capaces de solucionar situaciones más complejas. En cualquier caso siempre habrá teleoperadores de carne y hueso pero cuya intervención se reservará para cuestiones muy específicas.
  • Médicos: Parece mentira, pero esta profesión también debe temer la llegada de los robots que serán capaces de emitir diagnósticos e incluso de operar. De hecho, ya existen  algoritmos capaces de acometer ambas tareas.
  • Asistentes del hogar: En Japón, uno de los países con mayor esperanza de vida y, por lo tanto, con mayor número de ancianos, parecen bastante interesados en dotar a sus ciudadanos más ancianos de robots asistenciales.


Dicho todo esto no hay que echarse las manos a la cabeza y pensar que nos vamos a quedar mano sobre mano por culpa de la injerencia de los robots. Todo lo contrario. Los robots han sido concebidos para ayudar. De hecho, no creo que nadie mire con resentimiento su lavavajillas, la lavadora o esa roomba (o cualquiera aparato semejante de  otra marca) que nos deja el suelo impoluto prácticamente a diario.

Sin ir más lejos, podemos citar el ejemplo del Hospital Universitario de Nagoya (Japón) que ha incorporado robots que tienen asignada la función de distribuir los medicamentos y diversos insumos entre el equipo de enfermeros. Lo cierto es que los profesionales de  enfermería están abrumados de tareas y los robots les descongestionan de trabajo.

“Gracias a estos robots  los enfermeros y profesionales puedan concentrarse en sus tareas principales", explicó al respecto Naoki Ishiguro, director del hospital.

Además, lejos de mandar al paro a un humano, resulta que fomenta la contratación dado que ya son controlados por los profesionales del hospital.

Destruyen empleo de baja calidad y crean nuevos con mejores retribuciones

Según datos de la consultora Deloitte es innegable que los robots se apropian del empleo, pero también crean nuevos puestos de trabajo.

En concreto, la automatización ha destruido 800.000 empleos de baja cualificación durante los tres últimos lustros, pero han creado 3,5 millones de nuevos puestos de trabajo. Por lo tanto, el cambio parece que ha sido a mejor.

A esto se añade que ese nuevo empleo cuenta con mejor remuneración que el perdido. Lo cierto es que se estima es que mientras el salario medio de los empleos destruidos es de 10.000 libras, los nuevos empleos se retribuyen a una media de unos 11.500 euros.

Pero ¿qué sucederá en España?

En nuestro país vamos un poco más atrasados en esta asignatura. Así, según un informe de PwC, apenas apreciaremos las repercusiones de la IA en nuestra economía a principios la década de 2020. De hecho, solo se estima que se llegue a automatizar un 3 % de los empleos. Por supuesto, es una mera cuestión de tiempo que este porcentaje aumente hasta el 21 % a mediados de la próxima década y hasta el 34 % a partir de 2030.

Lo cierto es que la Comisión Europea ya ha hecho público su compromiso con la Inteligencia Artificial y ha asegurado que la UE debería invertir 20.000 millones de euros como mínimo para no quedar rezagada en este importante ámbito.