FridaysForFuture ¿Te suena? Los jóvenes han decidido pasar a la acción ante la pasividad de los gobernantes que ante la papeleta del cambio climático parece que prefieren optar por el pasapalabra. Muchos de ellos, inspirados por el personaje de Greta Thunberg, una adolescente sueca de 16 años comprometida con esta causa, apuestan por obligar a los políticos a tomar cartas en el asunto, pues, según los expertos, el cambio climático será irreversible dentro de muy pocos años y traerá graves consecuencias para toda la vida del planeta. 

"Estoy protestando sobre el cambio climático, porque a nadie parece importarle lo que está ocurriendo. Nadie parece estar haciendo algo", llegó a afirmar Thunberg a la BBC en una entrevista.

Lo suyo se ha convertido en un movimiento ecologista internacional que alcanzó gran visibilidad el pasado 15 de marzo cuando muchos jóvenes de todo el mundo se manifestaron al unísono en sus ciudades reclamando un cambio. Pero la idea de estos jóvenes es seguir manifestándose todos los viernes hasta que, finalmente, se empiece a hacer algo al respecto.

¿Tienen razones para tanta alarma?

Pues los datos de los diferentes estudios científicos parecen darles la razón. Según alertan en investigaciones publicadas en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), nos acercamos peligrosamente a un punto de no retorno. Los ingenuos (que los hay) que crean que solo nos enfrentamos a una subida de las temperaturas donde podremos disfrutar más y mejor del sol se equivoca de cabo a rabo.

Lo cierto es que las diversas investigaciones nos hablan de un escenario bastante apocalíptico: incrementos de la temperatura global de entre 4 a 5ºC, una subida del nivel del mar de 10 a 60 metros que comportaría que nuestra querida Tierra únicamente dispondría de recursos para albergar una población de 1.000 millones de habitantes, cuando en la actualidad sobrepasamos los 7.000. Es decir, 6.000 millones de personas sobrarían.

Es evidente que se precisan medidas drásticas, nunca vistas hasta la fecha, para atajar este problema que nos pone al borde de la extinción.

La hora del planeta

El próximo sábado celebraremos la hora del planeta. Sí, esa hora en la que todos (o al menos los más concienciados) apagan las luces y todos los aparatos electrónicos a fin de bajar las perniciosas emisiones de CO2 que alimentan el cambio climático. Resulta obvio que es un mero acto simbólico sin gran trascendencia para el planeta, pero tiene un claro mensaje: debemos cuidar la Tierra. 

No obstante, este año los organizadores han sido un poco más ambiciosos y nos animan no solo a prescindir de la electricidad, sino también dejar de consumir carne durante todo ese día (pues la industria cárnica es responsable del 18 % de las emisiones), así como tampoco consumir o comprar productos envasados con plástico. 

Este último se está convirtiendo en un gran caballo de batalla medioambiental pues inunda mares, ríos y parajes naturales. Su uso y abuso indiscriminado ha creado continentes de basura plástica y deja un rastro de este indeseable material en la vida marina a la que ahoga y envenena pues muchos animales acaban atrapados en bolsas, botellas o, simplemente, lo ingieren. Por lo tanto, el plástico ha entrado en nuestra cadena alimenticia.

Nuestra dieta consume el mundo

Lo cierto es que nunca antes en toda la historia de la humanidad se había comido tanta carne como ahora. En España se consumen anualmente 50 kilos de carne por persona y, por lo tanto, nos hemos alejado de la dieta mediterránea que es no solo más sana para el planeta, sino también para nosotros.  

Recordemos que esta dieta se compone básicamente de legumbres, frutas, verduras, pescado y de carne (pero solo dos o tres días a la semana). 

¿Qué puedes hacer para salvar la Tierra? 

Sí, ¿qué puedes hacer para que tus hijos e incluso tú mismo pueda vivir en unas condiciones adecuadas y no en este ‘Mad Max’ que nos pintan los científicos? Pues mucho. Quédate con las palabras del escritor Eduardo Galeano: "Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo". Y tanto que lo están haciendo, sobre todo sus acciones obligan a los políticos y a las empresas a cambiar. Aquí van unas sugerencias:


  • Reduce tu consumo de carne. Además, trata de decantarte por las carnes blancas, como la del pollo y la del conejo, que son las que menos emisiones producen.
  • Evita comprar plásticos innecesarios. Emplea tus propias bolsas de tela. Las venden en muchas tiendas. También en Amazon y las puedes emplear para comprar la fruta y la verdura. Lo cierto es que cada vez existen más tiendas de comida a granel y sin plástico que te facilitan la tarea de comprar
  • Emplea filtros para el agua del grifo: Tapp Water o la lata Dropson son excelentes y cómodas opciones para conseguir un agua de primera y olvidarte de las botellas de plástico que, además, desprenden bisfenol que es perjudicial para la salud.
  • Adquiere una botella reutilizable, de acero o vidrio, y llévala contigo siempre. Además, las hay muy chulas: Laken, Klean Kanteen, Botella Chilly’s...
  • No tires basura. Ni siquiera en la calle. De hecho, la lluvia puede arrastrar una simple colilla o plástico hasta el alcantarillado y desde ahí llegar al mar.
  • Incluso puedes recoger lo que te encuentres en tus salidas al campo o a la playa. No creas que estarás solo. Mucha gente ya lo está haciendo y se reúnen para llevar a cabo ejemplares batidas de limpieza.


En definitiva, la hora del planeta se acerca y parece que urge ponerse serios.