Es muy frecuente ver los términos “préstamo” y “crédito” utilizados indistintamente cuando en realidad son palabras distintas que debemos utilizar de forma más precisa. Por ello hoy dedicaremos este artículo para hablar sobre las diferencias de ambos productos financieros.

Por un lado, los préstamos suelen utilizarse para adquirir determinados bienes como por ejemplo una casa, una reforma o un coche; mientras que los créditos se utilizan mayormente para afrontar momentos en los que se necesita liquidez y sanear cuentas y deudas contraídas.

Por lo tanto y de forma más precisa hablamos de préstamo cuando nos referimos a aquella operación financiera en la que una persona física o entidad entrega una determinada cantidad de dinero con la condición de que sea devuelta en un plazo de tiempo determinado con unos intereses acordados previamente. Esta devolución puede ser de forma mensual, trimestral o incluso semestral aunque lo importante es tener fijado de antemano y de forma muy precisa las comisiones, intereses y condiciones fijadas.

Los créditos funcionan de forma diferente a los préstamos ya que en este caso es una entidad financiera la que pone a disposición del usuario una cantidad de dinero con un límite establecido del cual puede hacer uso siempre y cuando vaya teniendo determinadas necesidades. Es decir, no se presta el dinero de una vez como en los préstamos sino según las necesidades crediticias del cliente. Esta operación se realiza mediante una cuenta o bien, mediante una tarjeta de crédito. De esta manera, la entidad va entregando el dinero de forma parcial y progresiva según la demanda del cliente.

En este caso una de las ventajas de este producto financiero es que sólo se pagan los intereses según la cantidad de dinero que realmente se utiliza aunque éstos suelen ser más elevados que en los préstamos. Los créditos también se conceden dentro un plazo determinado aunque pueden ir renovándose  ampliándose una vez llegue la fecha establecida.

1. Uso

Crédito:

Los créditos, por lo general, se piden para financiar la compra de productos o servicios de menor valor. Por ejemplo: una cámara, un computador o los muebles para la casa.

Préstamo:

Los bancos hacen préstamos para que puedas financiar la compra de un bien o servicio específico. Por ejemplo: vehículo, educación o vivienda.

2. Cantidad

Crédito:

La entidad financiera otorga una cantidad de dinero mucho menor, pero la puedes usar para comprar lo que quieras. Además, tienes la opción de usar o no todo el dinero.

Préstamo:

Por lo general, el banco te presta una cantidad de dinero más grande y la puedes usar solo en un bien o servicio. Es decir, la justificación para solicitar un préstamo.

3. Tiempo

Crédito:

Usualmente es de corta duración. Generalmente dura entre 1 y 60 meses y lo puedes renovar y ampliar cuando quieras.

Préstamo:

Es de larga duración, puede durar entre 1 y 40 años, según la cantidad de dinero que necesites y la capacidad de pago que tengas. 

4. Intereses

Crédito:

La tasa de interés es superior. El cálculo de esta se hace según el dinero que hayas gastado. Por lo tanto, la cuota que debes pagar mes a mes puede variar.

La tasa de interés es inferior. El cálculo de estos se hace desde el inicio del préstamo y se le agrega al valor de la cuota que vas a pagar. Por lo tanto, siempre pagamos lo mismo.