Es probable que seas de esos que necesita renovar su coche o simplemente adquirir uno nuevo pero no sabe qué hacer al respecto. Si hace unos años todos los compradores se tiraban de cabeza a por los coches con motor diésel, ahora tal decisión sería poco menos que suicida.

Tras años siendo unos superventas, esta clase de coche dejó de ser el más vendido en 2017. Así, pasamos de una cuota de mercado del 68,9 % en 2012 al 48,3 % en 2017.

Resulta un tanto paradójico que durante décadas estos vehículos fueron los niños mimados de la industria que nos hablaban de mayor longevidad, fiabilidad e incluso consumo para convencernos de su compra. Esto último era posible porque el gobierno gravaba con una menor tasa impositiva este combustible. Ahora, tras venderlo tan estupendamente al consumidor, resulta que nos penalizan por su uso con restricción de acceso a ciudades y nuevos impuestos.

Resulta innegable que el medio ambiente pide a gritos cambios en nuestras conductas energéticas. Así, nuestros vehículos con gasoil empiezan a tener ciertamente complicada la circulación por las grandes ciudades. De hecho, muchas de ellas superan con creces los umbrales de contaminación tolerables y ello obliga a los ayuntamientos a tomar cartas en el asunto.

No obstante, ¿qué coche comprar? Obviamente lo más lógico sería optar por un coche eléctrico, pero el precio no es lo de menos, pues resultan todavía bastante inasequibles para un gran número de modestas economías. A esto se añade el hecho de que España es bastante deficitaria en cuanto a puntos de recarga donde los conductores puedan enchufar sus coches y continuar sus trayectos.

Por lo tanto, se nos abren todas estas disyuntivas: gasolina, GNC, GLP, híbrido o eléctrico.

Vaya por delante que optar por la gasolina ya es una muy mala decisión, pues estos coches son los siguientes en la lista (después de los de gasoil) y tienen los días contados. 

Vamos a analizar el resto de posibilidades pues en nuestro comparador de préstamos urgentes queremos ayudarte a tomar la mejor decisión.

GNC y GLP: ¿qué son?

Estas siglas corresponden a Gas Natural Comprimido (GNC). Este vehículo funciona con un motor de combustión interna adaptado para utilizar un gas como combustible. Su principal fortaleza es que genera  alrededor de un 10 % menos de emisiones de CO.

Por su parte, GLP o Autogás es una mezcla de butano y propano. Sus siglas responden a Gas Licuado de Petróleo.  Lo más interesante de ambos es que están catalogados como ECO y puedes obtener el distintivo ambiental de la DGT.  Eso supone para tu bolsillo la exención de pago del impuesto de matriculación y la obtención de bonificaciones en el impuesto de circulación. Aunque esto último es discrecional de cada ayuntamiento. Sin embargo, sigue  empleando un combustible fósil y no una energía renovable. 

Híbridos: lo mejor de dos mundos

Si quieres una transición no demasiado abrupta hacia el eléctrico puedes optar por los coches híbridos. Lo cierto es que muchos conductores descartan las opciones de los eléctricos no solo por el precio, sino también porque España todavía no cuenta con los suficientes puntos de recarga donde poder abastecer nuestro vehículo de energía. En desplazamientos cortos, este aspecto parece no tener excesiva importancia, pero en las medias o largas distancias sí. Lo habitual es que no superen los 300 kilómetros de autonomía y si a veces cuesta encontrar una gasolinera durante un viaje, imagínate un punto de recarga para un coche que todavía se sale de la norma como es el eléctrico.

Sin embargo, con el híbrido parece que aunamos lo mejor de ambos mundos y nos ponemos a salvo de esta contrariedad.

Cabe destacar que los híbridos son mucho más baratos que los eléctricos y, por lo tanto, se convierten en la manera perfecta de disfrutar de lo mejo de ambos mundos.

Los eléctricos dominarán las carreteras

Pero es cuestión de tiempo –muy poco– para que todo esté preparado para el advenimiento masivo de los eléctricos. Aunque su precio no es económico, no tardarán en abaratarse. De todas maneras, ten presente las siguiente ventajas que, sin duda alguna, redundan en ahorro:

  • 100 km por sólo 0,90€: Sí, parece increíble, pero por menos de un euro podrás recorrer esa distancia. Este aspecto no se puede pasar por alto pues el ahorro puede ser mayúsculo a final de mes.
  • Menos reparaciones: No en vano, los talleres mecánicos ven con cierta reticencia la llegada de estos coches que les dejarán prácticamente mano sobre mano o, por lo menos, con la obligación de reciclar sus servicios.
  • Circulación por grandes ciudades y aparcamiento gratuito: Los conductores no tendrán problemas para estacionar sus coches en la vía pública, además no tendrán que abonar un euro por ello.

Pero antes nuestra energía eléctrica tiene que ser limpia

No tiene mucho sentido que nos pasemos a los eléctricos si seguimos quemando carbón para generarla. Así, parece obvio que antes necesitamos hacer una apuesta decidida por la energía solar, la eólica o la hidroeléctrica. 

También es cierto que la demanda de energía eléctrica subirá y, por lo tanto, nuestro sistema de abastecimiento tiene que estar a la altura ya que se estima que, si todos los vehículos se vuelven eléctricos, hablaríamos de 30 millones de coches chupando energía. Muchos de ellos aprovecharían las horas nocturnas para hacerlo. ¿Estamos preparados para ello? Indudablemente todavía no, así que los deberes hay que empezar a hacerlos ya para no quedarnos compuestos y sin luz.