Solicitar un préstamo rápido es muy fácil; sin embargo uno de los grandes problemas que presenta este producto financiero entre los usuarios es precisamente la versatilidad para su concesión que conlleva en ocasiones a que se solicite sin tener la liquidez necesaria para luego cumplir con los plazos de devolución estipulados por la empresa.

Este préstamo es una deuda, por lo que se debe considerar como tal  establecer prioridad en su pago frente a otros posibles gastos, no obstante, en los casos que no es posible, ¿qué sucede?

Pues bien, el primer paso suele ser la aplicación de intereses añadidos en concepto de demora por parte del acreedor y que suelen ser más elevados que los intereses comunes.

Éstos se van acumulando a la deuda original de forma que va incrementándose la cuantía del importe  a devolver además de ser incluido en un historial de deudores que complica la concesión de otro tipo de créditos en ese momento y en el futuro. No obstante, es cierto que algunas empresas privadas están concediendo préstamos a clientes incluidos en estas listas como ASNEF o RAI por el gran número de personas que se encuentran en esta situación y que tienen que hacer frente a numerosos pagos.

Con el transcurso del tiempo, es posible que la entidad emisora del crédito proceda a presentar una reclamación judicial entre los 3 y 6 meses posteriores al impago y que puede dar lugar al embargo de bienes personales como la vivienda, el coche o la nómina. En el caso  de que el crédito fuese concedido a un avalista, se le aplicará a él también el consecuente embargo de bienes y/o propiedades.

Desde ProAhorro, especialistas en ofreceros la mejor plataforma para la búsqueda de productos financieros como éstos os recomendamos siempre anticipados antes de que este problema vaya siendo cada vez más grande y elige siempre bien la cantidad y los plazos que necesitas conforma a tu liquidez real. Ésta será la forma de utilizar de forma adecuada los préstamos rápidos sin ninguna complicación.