En los últimos años toparse en nuestro recorrido diario con la antigua sede de una oficina bancaria ya clausurada, e incluso deteriorada por el paso del tiempo, se ha convertido en algo bastante común. Así, el número de sucursales ha descendido hasta situarse en niveles no vistos desde 1982, cuando España andaba sumida en plena vorágine mundialista. No en vano, las cajas de ahorro tenían prohibido abrir delegaciones en otras regiones y solo podían hacerlo en sus comunidades de origen. Pero en 1985, un decreto les permitió empezar a crecer por todo el país y competir incluso con los bancos.

Esta bonanza terminó en 2013 cuando se echó el cierre a un total de 4.451 oficinas y todavía dura a fecha de hoy aunque en mucho menor medida. 

En concreto, el año pasado se clausuraron 1.336 oficinas en toda España, puede parecer mucho, pero la cifra evidentemente va a menos. Y las que hoy vemos repletas de clientela, prácticamente se pueden considerar las supervivientes de una época.

Debemos tener presente que un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), fechado en abril de 2017, apremiaba a los bancos a desprenderse de oficinas bancarias pues consideraba que existían demasiados bancos con muchas oficinas y ello comportaba un elevado coste operativo.

Se cierran menos oficinas

Así, el año pasado –como decíamos– aunque continuaba la tendencia del cierre de oficinas, ésta va a menos, pues se han cerrado, según datos del Banco de España, un  40 % menos de las 2.196 oficinas que cerraron su puertas un año antes. 

No obstante, la auténtica revolución en el sector financiero se vivió durante 2013 cuando todo el sector se vio obligado a reestructurarse tras un período de compras, ventas y extinciones de grupos bancarios. 

Cataluña y la Comunidad Valenciana, las regiones donde más oficinas se han cerrado 

Por supuesto, podemos citar una serie de regiones donde esta tendencia ha sido más acusada durante 2017. Lo cierto es que este ‘particular’ ranking podría quedar así:

  • Cataluña, 304 oficinas menos.
  • Valencia, 208 menos.
  • Madrid, 185 menos.
  • Andalucía, con 112 menos.

Además, la región catalana y la valenciana son, asimismo, donde mayor número de clausuras se ha producido desde 2008, algo que se explica por la desaparición de dos arraigadas entidades en estas comunidades y con gran número de clientela, como son Catalunya Caixa que fue absorbida por BBVA, y de Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM). Esta última gozaba de gran popularidad en Alicante y Murcia, pero acabó integrándose en el Sabadell que la adquirió por un euro dadas las tremendas deudas que arrastraba.

Cierres de oficinas con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo

Por supuesto, cuando hablamos de cierre de oficinas bancarias, también hablamos de pérdidas de puestos de trabajo. En concreto, se han destruido 81.575 empleos vinculados a este sector. Así, en 2008 podíamos hablar de 270.855 trabajadores, mientras que el año pasado la cifra se situaba en 189.280 empleados.

Una papeleta que muchas entidades han resuelto a golpe de prejubilaciones y con la externalización de servicios, cuando ha sido preciso.

¿Seguirán cerrándose oficinas durante 2018?

Si nos fijamos en ejemplos concretos de entidades bancarias como el BBVA, veremos que ésta ya ha anunciado que durante este año seguirá bajando la persiana de numerosas oficinas bancarias. De este modo, ha manifestado que cerrará 179 sucursales, aunque, según aseguran desde la entidad, estos cierres no comportarán pérdidas de empleos.

En opinión de su presidente, Francisco González, ‘el número de oficinas se irá ajustando con el tiempo’ y asegura que es algo ‘que irá marcando el cliente y sus necesidades’.

BBVA no estará sola, pues Bankia apostará igualmente por el cierre durante este 2018. 

En este sentido, ya ha informado a los sindicatos sobre las intenciones de cierre de sucursales tras su integración con Banco Mare Nostrum (BMN).

De esta manera, su propósito es clausurar 99 oficinas; 72 de ellas corresponden a sucursales de BMN y 27 a Bankia. Una de las comunidades más afectadas por esta decisión será la Comunidad Valenciana donde se producirán 49 cierres (33,79 %). Baleares, por su parte, dirá adiós a 35 sucursales.

Los más afectados por esta clase de estrategia son las pedanías y pequeñas poblaciones, pues muchas se han quedado con nulos servicios bancarios. De hecho, en algunos de estos núcleos de población se ha habilitado una suerte de oficina bancaria itinerante que visita un determinado día de la semana estas localidades a fin de proveer de liquidez a sus habitantes. No olvidemos que muchos de los residentes padecen problemas de movilidad debida a su vejez o por ciertas enfermedades y no pueden desplazarse en coche hasta la oficina o cajero más próximos.

¿Hacia la oficina virtual?

Es cierto que la crisis ha motivado infinidad de cierres, pues había que solventar de alguna manera la tesitura de unos escandalosos números rojos, pero es indudable que la irrupción de internet y nuestro cambio de hábitos también es responsable de cada cierre que se produce. 

Lo cierto es que la banca electrónica se ha consolidado y nos resulta mucho más cómodo acudir a ella que personarnos en una oficina bancaria y esperar pacientemente nuestro turno. Aunque es cierto que las personas de cierta edad o con limitado acceso a la tecnología se decantan por el trato personalizado que encuentran en estos espacios físicos. También ciertas gestiones financieras siguen necesitando de la presencia de un asesor. 

Pero es innegable que cada vez optamos por las sucursales únicamente cuando resulta imprescindible y ello ha motivado que sea innecesaria la presencia de muchas oficinas.