Estamos asistiendo a un acontecimiento inédito hasta la fecha y es que El Corte Inglés cerrará por primera vez en toda su historia la venta de dos centros comerciales en España. Este próspero negocio está acusando la llegada de Amazon que irrumpió en el mercado español hace 7 años y que, sin duda, se ha convertido en un fiero rival. 

Los inmuebles afectados por la venta son los centros de Los Arcos (Sevilla) y Bahía Sur (Cádiz). Ambos cesarán su actividad tras el verano y serán transformados para su reapertura. La compañía obtendrá 36,8 millones de euros por dicha operación. La mayor parte del montante irá destinado a reducir su actual deuda. No en vano, al cierre del primer semestre del ejercicio 2018, ésta se situaba en los 3.652 millones de euros.

A esto se añade que el pasado mes de septiembre, con ocasión de una emisión de bonos de 600 millones de euros,  Standard & Poor's y Fitch le otorgaron una nota de BB y Moody's la calificó como bono basura. ¡Quién te ha visto y quién te ve!

Los centros cuya venta se ha cerrado no alcanzaron las cifras marcadas por el consejo de administración. El nuevo propietario será Castellana Properties que se hará cargo de ambos inmuebles a partir del 30 de septiembre. Sin embargo, estos dos centros no son los únicos que venderá pues se pueden considerar la punta de lanza de una lista integrada por 95 edificios que se han puesto a la venta. En algunos de ellos, por cierto, el gigante del comercio pretende quedarse en calidad de inquilino durante unos 3 a 5 años. Así espera hacerlo en al menos 11 de ellos.

En concreto, la empresa quiere desprenderse de 14 inmuebles comerciales y de oficinas, 16 parcelas y un total de 65 activos de diversa índole, entre los que hallamos tiendas pequeñas, locales, almacenes logísticos, además de parkings, entre otros.

Muchos de ellos se ubican en Madrid, Barcelona, Málaga y Sevilla. Se estima que ocupan una extensión de 1,2 millones de metros cuadrados. En definitiva, El Corte Inglés pretende vender la décima parte de su superficie inmobiliaria.

El Project Green de El Corte Inglés

Todas estas actuaciones son fruto del Proyecto Verde cuyo objetivo es devolver a un saludable verde los números rojos en los que se encuentra ahora mismo inmersa la compañía. 

Por lo tanto, estamos ante un proceso de desinversión en toda regla que, por el momento, no afectará a la plantilla ya que solo está prevista la venta de inmuebles. La compañía ha aclarado al respecto que los trabajadores serán reubicados en otros centros. 

Adiós a la máxima de “nunca cerrar un centro”

Lo cierto es que la compañía, que en sus mejores tiempos fue incluso capaz de merendarse a su competencia más directa, la popular Galerías Preciados, e incluso quedarse con sus inmuebles, ahora vive sus horas más bajas. Lo cierto es que la imagen y prestigio de la empresa hizo que una de las máximas de Isidoro Álvarez, histórico presidente de El Corte Inglés durante 25 años, fuera bien clara: nunca cerrar un centro

Incluso hay quienes creen que esta máxima le llevó precisamente a la perdición porque se aventuró a abrir centros en plena época de crisis y recesión. Su muerte en 2014, a causa de un cáncer que intentó curarse en Houston, le sobrevino cuando su estimado El Corte Inglés más lo necesitaba.

Ahora a su actual ejecutiva, con José Nuño de la Rosa al frente no le queda otra que considerar la opción de las ventas, la reconversión y el replantamiento de su modelo de negocio. Sin ir más lejos, en Zaragoza se va a cerrar el centro de Gran Casa que acabará transformado en un Sfera y un centro de liquidación.

Ventas y acuerdos en centroamérica

No obstante, El Corte Inglés no solo tiene planes de venta, pues al mismo tiempo está dando importantes pasos para afianzarse en otros mercados. En este sentido, ha firmado una alianza con el gigante centroamericano de los grandes almacenes Siman donde tiene preciso abrir para su desembarco en la región a través de Sfera. 

Por lo tanto, parece obvio que la compañía está dispuesta a plantar dura batalla y no ceder ante la adversidad. 

Nuño de la Rosa en la cuerda floja

Lo cierto es que los principales accionistas de la compañía no acaban de tener muy claro quién debe dirigir la empresa. Así, hace un año saltaba a la palestra el cambio de presidencia tras el empeño de las hijas del antiguo presidente que querían desbancar al Dimas Gimeno por un mero conflicto de poder. En su lugar llegó Nuño de la Rosa al que, por cierto, parece haberle llegado su hora, pues de nuevo las hijas se muestran disconformes con su gestión y están moviendo los hilos para relevarle. No sabemos en qué derivará esta guerra en la altas esferas de la conocida compañía, pero lo que sí sabemos es que la incertidumbre al timón nunca es buena para enderezar el rumbo del barco.