Activo corresponde a todos aquellos bienes que posee una determinada organización o empresa y que puede disponer de ellos inmediatamente o de forma diferida. Los activos indican el valor de una empresa y se calcula teniendo en cuenta los créditos que posee la empresa, los bienes inmuebles bajo su propiedad, los equipamientos. La empresa utiliza todos estos recursos a su disposición como medio de explotación.

Según el plan general de contabilidad español, con vigencia actual, podemos dividir los activos en dos grandes grupos: Activos no corrientes y Activos corrientes.

Los activos no corrientes son todos aquellos que pertenecen a el Inmovilizado intangible, dividiéndose éste en investigación y desarrollo, patentes, licencias, marcas y similares, fondo de comercio y aplicaciones informáticas. En segundo lugar encontramos el Inmovilizado material que corresponde a las instalaciones técnicas y otro inmovilizado material y el inmovilizado en curso y anticipos. Inversiones potenciales, Inversiones en empresas del grupo y asociadas a largo plazo e Inversiones financieras a largo plazo como son los instrumentos de patrimonio, los créditos a terceros y otros activos financieros. Este capítulo de Activo no corriente cierra su aportación con los Activos por impuesto diferido.

Los Activos corrientes están divididos en los Activos corrientes mantenidos para la venta, en las Existencias, donde encontramos las comerciales. Después encontramos los Deudores comerciales y otras cuentas a cobrar, donde clasificamos a los clientes por ventas y prestación de servicios y los accionistas (socios) por desembolsos exigidos. Las Inversiones en empresas del grupo y asociadas a corto plazo y las Inversiones financieras a corto plazo, donde están los instrumentos de patrimonio son los siguientes ejemplos dentro de este apartado. Cierran esta clasificación las Periodificaciones y el Efectivo y otros activos líquidos equivalentes, donde estaría la tesorería.