El capital no es un concepto concreto, es por ello que su definición crea bastante controversia.

Podemos definir el capital como el conjunto de recursos, bienes, valores y derechos (elementos patrimoniales de la cuenta de Activo), menos las deudas y obligaciones (elementos de la cuenta de Pasivo), que se encuentran en posesión de una persona, bien sea física o jurídica, y que servirá para la satisfacción de las necesidades de la misma.

De forma más sencilla, en un lenguaje cotidiano, se entiende por capital todo componente o patrimonio, elemento que posee el capitalista, que sirve para la creación o generación de una renta o bienes de consumo. 

Por tanto, se conoce como uno de los tres elementos principales necesarios para la producción de un bien o servicio.

La forma en la que se entiende que el capital crece es, por tanto, cuando la cuenta de Activos se ve aumentada, o cuando la cuenta de Pasivo, se ve reducida. En cualquiera de las dos ocasiones anteriores, se entiende que una empresa se está capitalizando. 

Algo sumamente importante a la hora de referirnos al capital es distinguir perfectamente entre la parte empresarial y la parte de la gerencia. Estos conceptos estarán a menudo entrelazdos e incluso recaerán simultáneamente sobre la misma persona en el caso de pequeñas unidades de producción, pero su distinción y descomposición en partidas diferentes nos ayudará a la hora de entender el resultado de las cuentas de una empresa.