Es la actividad realizada por cualquier ser humano para satisfacer una necesidad por medio de la adquisición de bienes o servicios. Esta acción ha dado lugar a la sociedad en la que vivimos actualmente, en la que el consumo se produce sin tener una necesidad real de la adquisición de determinado bien o servicio. Denominamos a esta sociedad, sociedad de consumo, y sus actos vienen determinados por las leyes del consumismo.

Este proceso es por tanto un hecho significativo del siglo XX y cómo tal existen multitud de estudios y opiniones con respecto al mismo. El consumismo se define como el proceso gracias al cual los agentes, es decir las personas que realizan la compra o adquisición, sienten una satisfacción a la hora de realizar una compra. Estas sensaciones primarias son utilizadas por las empresas para crear la sensación de necesidad de ciertos productos y de esta forma mantener las ventas del mismo. La práctica de este proceso de forma descontrolada puede derivar en el consumo compulsivo. El trastorno de compra compulsiva (TCC) es una enfermedad, diagnosticada y acreditada por los pscicólogo, en la cual, la persona pierde el control sobre sus procesos de adquisición de bienes, conviertiéndose en una necesidad y realizando compras sin atender a la racionalidad de las mismas, adquiriendo todo tipo de objetos innecesarios. En el otro lado de la balanza encontramos el consumerismo, que consiste en la realización de las compras atendiendo a las características sociales y ambientales de los productos que adquirimos. La práctica de esta forma de consumo, deriva en el consumo sostenible, que cada vez tiene más adeptos y consiste en la adquisición de aquellos bienes o servicios que nos son realmente necesarios y atendiendo a las características antes mencionadas sobre los beneficios medioambientales y sociales de los productos adquiridos.