Por el concepto “demora” entendemos la tardanza en el cumplimiento de una obligación exigible, por lo tanto, si lo trasladamos al ámbito financiero deberíamos hablar sobre todo del interés de demora. Éste es esa prestación que se exige como consecuencia del incumplimiento de un pago fuera de plazo.

A nivel general es el interés legal del dinero vigente en el momento en el que es exigible dicho interés incrementándose en un 25%, excepto que en la Ley de Presupuestos Generales del Estado se establezca una cuantía diferente. Este tipo de interés además no requiere de ningún aviso previo por parte de la Administración de ahí que siempre que se contraiga una deuda, haya que intentar cumplir con todas las condiciones establecidas para evitar este tipo de interés por retraso.

De igual forma hay que saber también que este cumplimiento se aplica a la Administración tributario cuando si transcurre el plazo fijado en las normas reguladoras de cada tributo siendo el máximo de hasta seis meses y no se ha efectuado la devolución por causa imputable a la Administración.

Dicho todo esto creemos que es importante también diferenciar entre términos que parecen similares pero que son diferentes y que podemos llegar a confundir. Hablamos por ejemplo del término “mora” que no es otra cosa que el retraso en cumplir una obligación o pagar una deuda en la que el deudor no puede responder al pago; sin embargo y a diferencia de la demora que puede ser un retraso más breve en el tiempo, éste es un retraso que lleva un plazo de tiempo muy superior. Por lo tanto, podemos decir que la mora es un grado superior a la demora porque el incumplimiento ya está muy consolidado en el tiempo y para reclamar la deuda es necesario recurrir a procedimientos legales y reclamar por lo tanto los denominados intereses de demora.

En el caso de los créditos rápidos, a pesar de que son una alternativa muy fácil para poder obtener dinero de forma eficaz, cómoda, sencilla y muy breve (en tan sólo unos minutos) nunca hay que perder de vista el hecho de que cuando se solicitan existe un contrato de por medio que regula todas las condiciones de este producto financiero con un tipo de interés establecido, una importe y un plazo de devolución estimado. Y es que a pesar de que dicho plazo de tiempo puede en muchas ocasiones extenderse en el tiempo mediante prórrogas con las empresas, a cambio se debe hacer frente a la demora producida. En el caso de que se hayan agotado las prórrogas y se hayan incumplido las obligaciones de pago, el coste por la demora debe aparecer fijado en el contrato y asumirlo.