Una factura es un documento físico que emite el propietario o el encargado de realizar el servicio, y que recibe el comprador o beneficiario de ese servicio, en el que queda recogida la transacción mediante los datos de ambas partes, la descripción del bien o servicio, el número de factura, la cantidad, el precio, los impuestos y la forma de pago. Una factura es un documento legal que reconoce la obligación de pago del comprador y el derecho de cobro del vendedor.

Según el contenido de la factura, existen tres tipos diferentes de facturas: factura ordinaria, factura rectificativa y factura recapitulativa. 

La factura ordinaria es la utilizada normalmente para las transacciones entre las dos partes interesadas en la compra-venta de cualquier bien o servicio. Este tipo de factura es la más común entre las operaciones diarias.

La factura rectificativa es un documento que se emite por si en las facturas ordinarias emitidas, hubiéramos incurrido en algún error. De esta forma se podrían subsanar los errores y no tener ningún problema a la hora de rendir cuentas ante la Agencia Tributaria. La factura rectificativa puede recoger todas las facturas emitidas con el mismo error en una sola.

La factura recapitulativa permite agrupar en una factura las operaciones que hayamos realizado con un mismo cliente. De esta forma podemos emitir sólo una factura que corresponde a varias transacciones realizadas con un cliente dentro del período mensual de facturación.