Es el pago de una cantidad económica determinada, de manera obligatoria, para contribuir a los ingresos de las administraciones públicas. Los impuestos vienen fijados por el Estado, las Comunidades Autónomas o los Ayuntamientos en el caso del territorio español. Existe un principio, denominado “Capacidad Contributiva”, mediante el cual se supone que deben pagar mayores impuestos quien mayores beneficios obtenga. Aunque generalmente los impuestos se utilizan para la financiación del Estado y la actividad de este (pago de las nóminas, desarrollo de infraestructura…), en otras ocasiones los impuestos son utilizados con otro tipo de objetivos políticos o económicos.

Los impuestos están compuestos por: el Hecho imponible, que es la circunstancia que da lugar al impuesto, como por ejemplo una venta, una nómina o la propiedad y titularidad de patrimonio. El Sujeto pasivo, la persona, física o jurídica, que tiene que pagar dicho impuesto. El Sujeto activo, será el organismo que obtiene beneficio por el cobro de ese impuesto y se encarga de su gestión. La Base imponible, que consiste en el valor determinado de un bien o servicio sobre el que se aplicará dicho impuesto. El Tipo de gravamen, que es el porcentaje que se aplica sobre la base imponible y que varía según el tipo de impuesto. La Cuota tributaria, es la cantidad que representa el gravamen. Y por último la Deuda tributaria, que es la cantidad final una vez se reducen las posibles deducciones o aumentan con otros cargos posibles.

Los impuestos se dividen en dos categorías principales: los impuestos directos y los impuestos indirectos. Los impuestos directos se aplican directamente al beneficio de la persona, física o jurídica, distribuyéndose generalmente de forma proporcional dependiendo de la cantidad y el tipo de ingresos. Los impuestos indirectos son aquellos que están destinados a grabar el consumo. De esta forma, los impuestos indirectos son iguales para todo el mundo independientemente de su capacidad adquisitiva.

Según la OCDE, los tipos de impuestos que podemos encontrar son: Impuesto sobre la renta (ISR), contribuciones a la seguridad social, impuestos sobre nóminas de trabajadores y mano de obra, impuestos sobre la propiedad, impuestos sobre bienes y servicios y otros impuestos.

Por último, es importante señalar que existe una gran diferencia entre tasa e impuesto. En primer lugar, los impuestos se utilizan para financiar los servicios de carácter público indivisible, mientras que las tasas hacen lo propio con los servicios de carácter público indivisible. En segundo lugar, los impuestos no llevan asociada ninguna contraprestación por parte del Estado y las tasas, por el contrario, si lo hacen. Por último, las causas son diferentes. La causa del impuesto es la capacidad contributiva, y la de las tasas, el uso efectivo de los servicios públicos