Antes de abordar el concepto de leasing o arrendamiento apalancado conviene que repasemos el término leasing a secas pues, de lo contrario, es muy posible que no entendamos nada. No pasa nada. Lo abordamos a continuación y luego profundizaremos en leasing apalancado.

¿Qué es el leasing?

El leasing, también llamado arrendamiento financiero, se define como un tipo de contrato por el que una persona física o jurídica cede a otra el derecho de uso de un bien siempre que abone una cantidad económica de forma periódica. 

Por lo tanto, queda claro que existen dos parte en esta clase de contratos (el arrendatario y el arrendador), pero es posible que en ciertos casos, como el que nos propone la figura del leasing apalancado, nos encontremos con tres. ¿Cómo puede suceder esto?

La explicación la hallamos en la propia naturaleza del arrendamiento apalancado. Lo vemos de inmediato.

¿Qué es un leasing apalancado?

En este tipo de acuerdos nos topamos con tres partes intervinientes: el arrendatario, el arrendador y el prestamista. En concreto, el arrendador emplea únicamente una parte de sus propios fondos para la compra del equipo y pide a un banco o grupo de bancos la parte restante. 

En virtud de este acuerdo, el arrendatario obtiene todas las ventajas fiscales de la posesión del producto, además de los beneficios fiscales de haber pedido prestado parte de los fondos necesarios. 

Lo cierto es que es una figura que se emplea con frecuencia cuando se trata de adquirir productos de gran coste como, por ejemplo, una flota de aviones. En este sentido, y a modo de ejemplo, podemos citar el caso de compañías aéreas como la British Airways o la australiana Qantas que han recurrido a un leasing apalancado en diversas ocasiones para hacer frente a la compra de aeronaves cuyo coste alto convertía esta figura en la más recomendable.

En definitiva, ésta sería el esquema que nos presenta un leasing apalancado:

  • La arrendadora que aporta entre un 20 % y un 40 % de los fondos necesarios. Esta operación le reporta ventajas fiscales.
  • La entidad financiera, como el banco o la aseguradora, que aporta la diferencia. Además, gozará de preferencia sobre los pagos e incluso sobre el bien arrendado.
  • El arrendatario, el propietario de los equipos comprados.