En términos de mercado, la oferta es la cantidad de bienes y servicios que podemos encontrar en éste para satisfacer la demanda en torno a unas condiciones. En torno a este concepto se genera un nuevo término que se denomina curva de oferta. La curva de oferta marca el precio de un determinado bien o servicio gracias al precio del conjunto. La curva de ofertar se diferencia de la oferta actual, siendo esta última la cantidad ofrecida por dicho bien o servicio. En un sistema de libre mercado como el actual, se entiende que la economía de mercado ajusta el precio y la cantidad de ciertos productos ofrecidos según el equilibrio entre la oferta y la demanda.

El factor más importante, y que más varia según la oferta de éste, es el precio. Según el modelo neoclásico, en una situación de mercado perfecto, el precio el un factor determinante para la cantidad que puede ofrecer un productor de ese objeto. Cuando el precio es alto, se convierte en un producto más rentable y la oferta es mayor. Si el precio se ve disminuido, entonces nos encontramos con una rentabilidad menor, y por tanto el productor, disminuye la oferta de dicho producto.

Si bien es cierto que en la actualidad dicho proceso no funciona de esta forma y podemos encontrarnos con otra situación una vez analizamos la curva de oferta. En este caso, cuando la oferta de un bien es reducida, su precio es alto, ya que la disponibilidad del mismo es escasa. A medida que la oferta aumenta, el precio del objeto se ve reducido, ya que la disponibilidad es mayor y por tanto, se deteriora su carácter exclusivo. Es por tanto, el equilibrio entre la oferta y el precio del objeto el lugar que el productor debe encontrar para no que su objeto no pierda valor y al mismo tiempo, maximice el beneficio obtenido.