Determina un tiempo legal, bajo el amparo de un acuerdo jurídico, que al término del mismo existe un disentimiento de dicho contrato. Por tanto, existen dos partes, personas físicas o jurídicas, que firman un acuerdo mediante el cual se presta dinero, se alquila un elemento o se otorga un derecho compartido sobre un bien con un tiempo determinado para su devolución o para la finalización de dicho contrato.

Este tipo de contratos se conocen como contratos ciertos, ya que el plazo determinado siempre llegará. Este plazo es, generalmente, determinado de antemano por las partes firmantes, sin embargo, en la mayoría de este tipo de contratos, se ofrece la posibilidad de que la deuda pueda ser satisfecha con anterioridad. En caso de que llegado el plazo no se cumpliera el contrato, existen ciertas cláusulas mediante las cuáles el deudor se vería en la obligación de abonar una cantidad mayor por el incumplimiento de dicho plazo. Todas las condiciones a las que este tipo de contratos pueden acogerse están presentes en el Código Civil español en los artículos 1125 y siguientes.

En el ordenamiento jurídico existen dos conceptos similares que pueden ser confundidos: plazo y término. El plazo hace referencia a un determinado tiempo. El término se refiere al momento de su conclusión. Queda claro entonces que todo plazo tiene un término asociado.

Los tipos de plazos que existen son: plazo para la finalización de un derecho o la validez de un contrato, plazo cuya fecha de finalización es conocida o determinada, el plazo procesal.