Este concepto hace relación al uso de un determinado bien por parte de un sujeto, persona física o jurídica, que no tiene las condiciones de poseerlo. Es decir, no es dueño o dueña del bien del que disfruta. Dentro de las condiciones de uso, el poseedor puede obtener frutos o rendimientos del bien para sí mismo sin tener su propiedad, pero no puede disponer de manera libre sobre ellos. Por ello, las propiedades no pueden ser enajenadas ni disminuir su valor sin el consentimiento del titular.

Tiene su origen en el Antiguo Imperio Romano, seis siglos antes del nacimiento de Cristo. Surge debido a los problemas ocasionados el aumento del número de las manus. Las manus son elementos legislativos por el cual las mujeres pasaban a formar parte de las familias del marido, perdiendo los derechos sobre su familia de origen. De esta forma, para contrarrestar de alguna manera la elevada cantidad de este tipo de situaciones, se crea el usufructo, protegiendo así a las mujeres sin quitar los derechos de herencia de los hijos varones. Con esta nueva forma jurídica aparece el concepto de desnuda o nuda propiedad, que se refiere a la posición jurídica de la persona que tiene la propiedad de un bien usufructuado.

Las características de los bienes que son objeto de usufructo, así como las condiciones en las que están representadas tanto los poseedores del bien como los beneficiarios están determinadas por las leyes nacionales de cada país.