Este concepto con diferentes acepciones en el diccionario de la Real Academia Española, está relacionado con la satisfacción cuando nos referimos a un determinado tema económico. Es por ello, que una vez determinado su significado, podemos hablar de aumentar o disminuir la utilidad. De esta manera, los indicadores que se utilizan para poder medirla son el consumo de bienes y servicios, la posesión de la riqueza y el gasto del tiempo libre.

Los principales teóricos de las corrientes utilitaristas son Jeremy Bentham y John Stuart Mill, ambos dedicados a la exposición de motivos durante el S.XIX. Sus razonamientos exponían que, una economía sería más eficiente en tanto en cuanto la satisfacción o utilidad de sus habitantes fuera mayor.

Sin embargo, estas teorías no están exentas de críticas, y de este modo nos encontramos con economistas como Joan Robinson, que dice que la utilidad está relacionada con la calidad de los productos básicos. O con los seguidores marxistas, kantianos y algunos liberales, que no otorgan a la utilidad, entendida como satisfacción, ningún carácter relevante como criterio moral. En último lugar, otra de las críticas que aparecen es debido al carácter no empírico en la demostración tanto cardinal como ordinal de los resultados de una viabilidad mayor o menor.