1. ¿Qué es la financiación?

2. ¿De dónde procede de la financiación?

3. ¿Cómo y a quién solicitar financiación?

4. ¿Cuáles son los plazos de vencimiento de la financiación?

5. ¿Cuál es el coste de la financiación?

6. ¿Qué tipos de financiación existen?

a). Préstamos

b). Créditos

c). Tarjetas de crédito

d). Confirming

e). Crowdfunding

¿Qué es la financiación?

Determinados eventos nos obligan a desembolsar una cierta cantidad dinero de la que no disponemos en ese momento o de la que no nos queremos desprender de una vez. En cualquiera de estos casos, la financiación surge como la opción para hacer frente a este dispendio.

Ya sea para gastos personales (la reforma de una casa, la compra de un coche nuevo, estudios en el extranjero...) o empresariales (el inicio de una actividad, la renovación de los equipos informáticos...), las opciones de financiación son numerosas, lo que nos permitirá escoger el producto financiero que más nos convenga en ese momento.

Podemos solicitar esta financiación tanto de forma personal a un amigo o familiar que esté dispuesto a dejarnos el dinero necesario para nuestro proyecto, o a una entidad financiera con la que deberemos contratar el producto de financiación deseado, teniendo en cuenta que en numerosas ocasiones esta entidad nos cobrará una serie de intereses por este servicio, un porcentaje que se fijará de forma previa a la firma del contrato.

Entre los tipos de financiación que podemos encontrar en la actualidad, los más habituales son los préstamos y créditos, que tendrán unas determinadas características según las necesidades que tengamos en ese momento (plazos, intereses...).

¿De dónde procede de la financiación?

La financiación puede dividirse en muchas subcategorías y una de ellas es el origen de la misma, es decir, de dónde proceden los fondos prestados. Si nos centramos en esta clasificación podemos distinguir dos tipos de financiación:

  • Externa: es la financiación que procede de fuera. Tanto en el caso de particulares como de empresas esta financiación vendrá facilitada por entidades financieras, como puedan ser los bancos, empresas de crédito, etc.
  • Interna: en el caso de las empresas podemos encontrar este tipo de financiación. Cuando hablamos de financiación interna nos referimos a la utilización de los propios recursos de la entidad, como puedan ser los accionistas, las reservas o la venta de inmovilizado tanto inmaterial como material.

Qué es la financiación

¿Cómo y a quién solicitar financiación?

A la hora de iniciar un proyecto o decidirnos a realizar una compra debemos conocer cuál es nuestra situación financiera. Bien porque no tengamos el dinero suficiente o, simplemente, porque decidamos aplazar los pagos, la financiación surge como la opción ideal para hacer frente a ese desembolso. Una vez decidido, podemos recurrir a dos fuentes principales de financiación:

  • Personas físicas: esta opción consiste en solicitar el dinero que necesitamos a personas cercanas como pueda ser un familiar o un amigo, con el que acordaremos un plazo de devolución. Es la forma más sencilla de conseguir financiación gracias a alguien de confianza.
  • Entidades financieras: consiste en solicitar financiación a una entidad financiera, ya sea un banco, una caja de ahorro, una entidad de crédito o similar, que nos facilitará, bajo sus condiciones y criterios, el dinero que necesitamos para financiar nuestras necesidades. Las entidades financieras nos financiarán a cambio de unos intereses que deberemos devolver de forma periódica o al finalizar el plazo de la financiación, según se haya acordado de forma previa. Para solicitar financiación deberemos contactar con la entidad ya sea de forma física en una de sus oficinas, por vía telefónica o a través de la página web de consulta.

¿Cuáles son los plazos de vencimiento de la financiación?

  • A corto plazo: la financiación a corto plazo es aquella en la que el periodo de tiempo que se marca para devolver el dinero prestado es inferior a un año. Es la financiación más solicitada y suele utilizarse para importes pequeños o compras que requieren un desembolso importante en un periodo relativamente cercano en el tiempo.
  • A largo plazo: la financiación a largo plazo es aquella en la que el periodo de tiempo que se marca para devolver el dinero prestado es superior a un año. Asimismo, se considera financiación a largo plazo aquella exenta de compromiso de devolución, como pueda ser en el caso del préstamo de un familiar, en el que no fijamos una fecha para devolverlo.

¿Cuál es el coste de la financiación?

Una vez decidido el método de financiación que más se adecua a nuestras necesidades tenemos que tener en cuenta que la mayor parte de ellos llevan asociados una serie de costes adicionales que deberemos satisfacer junto con el montante del importe financiado. No todas las formas de financiación cuentan con estos costes de forma intrínseca. Aquí detallamos los gastos más comunes a los que nos podemos enfrentar si solicitamos financiación a una entidad, ya sea bancaria o financiera.

  • Montante de la financiación: es el dinero que nos presta la entidad financiera para realizar la actividad deseada y variará según nuestras necesidades y según el tipo de financiación que solicitemos (un préstamo para estudios suele ser inferior que un crédito hipotecario). Deberemos satisfacer el importe completo de este montante en el periodo acordado con la entidad.
  • Intereses: es el porcentaje que pagamos a la entidad que nos financia por el hecho de permitirnos disponer de determinada cantidad de dinero. En financiación a corto plazo, el interés se calculará de forma mensual mientras que a largo plazo se hará de forma anual. Este interés está fijado de antemano y necesita de nuestro consentimiento mediante la firma del contrato de financiación. Hay que tener muy en cuenta que los productos de financiación suelen conllevar el pago de una serie de intereses y, en la mayoría de los casos, suelen ser muy elevados.
  • Comisiones: son el cargo adicional que la entidad financiera nos puede repercutir por los gastos asociados al préstamo de este servicio de financiación. Hay muchos tipos de comisiones y todas sin excepción deben estar reflejadas en el contrato que firmemos con la entidad. No todas las entidades cobran las mismas comisiones ni todas tienen que aparecer en nuestro contrato. Entre ellas podemos encontrar la comisión de administración, la comisión de mantenimiento, la comisión por saldo deudor, la comisión por emisión de documentos o la comisión por tenencia de tarjetas.

¿Qué tipos de financiación existen?

Qué tipos de financiación existen

En la actualidad existe una gran variedad de productos de financiación que se adaptan a nuestras necesidades ya seamos particulares o empresas. Préstamos, créditos, tarjetas... las opciones son infinitas. Debido a la multitud de opciones que el mercado financiero nos ofrece en la actualidad, lo más sensato es comparar antes de elegir, tanto entre productos como entre entidades.

No todos los productos de financiación sirven para lo mismo ni nos ofrecen las mismas condiciones, ya sea en relación a plazos, contratación de servicios vinculados, intereses a devolver, etc. Un comparador de servicios financieros online nos puede ayudar a elegir la financiación que más convenga en ese momento y según nuestras características.

a) Préstamos

El préstamo es una de las opciones de financiación disponibles en el mercado y es una de las más recurrentes. Mediante un préstamo, la entidad financiera pone a nuestra disposición una cierta cantidad de dinero, que será pactada de antemano, contrayendo la obligación de devolver esa cantidad en un plazo de tiempo fijado entre la entidad y el cliente, sumando a ese montante una serie de intereses por el servicio prestado. Las condiciones del préstamo (plazos de devolución, importe, intereses y comisiones) deberán ir reflejados en el contrato. Dependiendo para qué utilicemos el dinero, podemos encontrar numerosos tipos de préstamos que se adaptan a nuestras necesidades.

  • Préstamos hipotecarios: un préstamo hipotecario es aquel que nos permite disponer de una determinada cantidad de dinero, que posteriormente devolveremos junto con los intereses y comisiones correspondientes, a cambio de la cual se ofrece una garantía real que, en este caso, es la hipoteca sobre un inmueble. En el caso de no poder devolver el préstamo, la entidad financiera se quedará con la propiedad de ese inmueble y podrá disponer de él para venderlo y, así, satisfacer la deuda.
  • Préstamos personales: un préstamo personal es el dinero que nos presta la entidad financiera para financiar determinadas compras o dispendios de carácter intangible como pueda ser un viaje, la reforma de una casa, una boda o un entierro.
  • Préstamos al consumo: un préstamo al consumo es aquel dinero que recibimos por parte de una entidad financiera para financiar la compra de bienes de consumo duraderos. Este tipo de financiación se suele usar para la compra de bienes como puedan ser electrodomésticos, coches o muebles.
  • Préstamos para estudios: un préstamo destinado al estudio es el dinero que la entidad financiera nos entrega para financiar algún gasto relacionado con los estudios, como pueda ser una matrícula universitaria, un año de estudios en el extranjero, un viaje para aprender idiomas... Suelen tener mejores condiciones que el resto de préstamos ya que suelen ir destinados a jóvenes con menos recursos.
  • Préstamos para empresas: el préstamo para empresas es aquel dinero que da la entidad financiera para que una empresa disponga de él para sus necesidades, ya sea el inicio de una actividad, la reforma de sus instalaciones, la renovación de sus equipamientos, etc. Normalmente los préstamos para empresas suelen ser por importes más elevados que el resto de préstamos para particulares dados los altos volúmenes de capital con los que operan las compañías.
  • Préstamos participativos: este tipo de préstamo está dirigido principalmente a emprendedores, es decir, personas que comienzan una aventura o actividad empresarial. Aquí, el prestamista confía en la idea del prestatario y le presta determinados fondos. Este préstamo vincula a ambos en el sentido de que cuanto mejor le vaya al empresario, más rentabilidad ganará el prestamista.

b) Créditos

Otra de las opciones de financiación más utilizadas es el crédito, que es una cantidad de dinero limitada que la entidad pone a nuestra disposición para el fin que deseemos. Por lo general, se suele confundir crédito con préstamo por la naturaleza de ambos productos pero, en realidad, tiene características que los diferencian claramente.

Un crédito es una cantidad que dinero que podemos utilizar pero no es necesario que utilicemos en su totalidad. A diferencia de los préstamos, sólo pagaremos intereses por la parte del montante que usemos y no en su totalidad. Asimismo, en los créditos podemos ampliar o renovar el plazo de utilización del dinero, cosa que no ocurre en los préstamos. Por consiguiente, los intereses son normalmente más altos en los créditos que en los préstamos.

  • Créditos rápidos: un crédito rápido es una forma de financiación que nos permite disponer de una forma rápida de cierta cantidad de dinero en nuestra cuenta. Este tipo de créditos no necesitan de mucha documentación para solicitarlos y suelen permitirnos disponer del dinero en pocas horas (normalmente menos de 24 o 48 horas). A diferencia del resto de créditos, al ser de rápida concesión, suelen venir acompañados de unos intereses mucho más altos.
  • Minicréditos: los minicréditos se pueden englobar dentro de los créditos rápidos pero estos cuentan con características más restrictivas ya que su plazo de devolución es aún más corto que en el resto de los casos. Si contratamos un minicrédito (también conocidos como microcréditos) deberemos devolver el montante prestado junto con los intereses en un plazo aproximado de unos 30 días o, incluso, inferior. La cuantía prestada suele ser bastante reducida y el plazo de concesión muy rápido.
  • Créditos al consumo: este tipo de créditos se conceden a particulares que deseen financiar adquisiciones de bienes o servicios de consumo. Suelen ser créditos a corto plazo y se utilizan para fines ajenos a actividades empresariales, como pueda ser la compra de un ordenador, un electrodoméstico de cocina o los muebles de una habitación.
  • Créditos de automóviles: este tipo de créditos son una extensión de los créditos al consumo pero exclusivamente destinados a la financiación de la compra de un automóvil. Por este hecho, la cuantía de este crédito suele ser superior que el de los créditos al consumo. En ocasiones, se pueden complementar con otros servicios como pueda ser el seguro del coche.
  • Créditos empresariales: un crédito empresarial es aquel que se concede a una empresa para financiar su actividad. Este tipo de crédito suelen tener unas cuantías muy superiores a los de consumo. Dentro de los créditos empresariales podemos encontrar diferentes tipos dependiendo del tipo de empresario al que estén dirigidos, como puedan ser los créditos para autónomos o créditos para emprendedores.
  • Créditos hipotecarios: un crédito hipotecario es aquel en el que recibimos de una entidad financiera una determinada cantidad de dinero que se respalda con la hipoteca del inmueble que vamos a comprar con ese montante. Este tipo de crédito suele ser a largo plazo y lleva una serie de intereses asociados. Si caemos en el impago, la entidad financiera reclamará la propiedad de ese inmueble y podrá proceder a su venta para satisfacer la cantidad dineraria no satisfecha.
  • Créditos consolidados: más que un crédito se puede considerar como un 'conjunto de créditos', es decir, un crédito consolidado reúne todos los créditos que pueda tener una sola persona con el objetivo de hacer más fácil su devolución y ser administrativamente más fácil de gestionar. Con este tipo de créditos conseguimos pagar una cuota periódica menor a la suma de todos los créditos por separado pero es cierto que el plazo suele alargarse y, en ocasiones, el tipo de interés a sumar es superior.
  • Créditos educativos: un crédito educativo es aquel que se concede a un estudiante para que puedan pagar sus estudios, estancias en el extranjero o residencia en otra ciudad por motivos docentes. La tasa de interés soportada por el estudiante en este tipo de créditos suele ser baja y el plazo de devolución suele ser amplio para permitir al estudiante recuperarse financieramente.
  • Créditos prendarios: el crédito prendario o pignoraticio es lo que de forma común conocemos como empeñar. Esta forma de financiación consiste en que una persona se dirija a una entidad (normalmente una casa de empeños) y deje en depósito un bien (que puede ser multitud de objetos: joyas, electrodomésticos...) y que por él se le dé un dinero para que pueda utilizarlo en la compra de un bien mueble. Para que la entidad devuelva ese bien depositado, deberemos devolver el dinero prestado.

c) Tarjetas de crédito

Otra de las posibilidades que nos ofrece el mundo de la financiación y el crédito y una de las opciones más recurrentes tanto para particulares como para empresas. Las tarjetas de crédito son un tipo de financiación que, al mismo tiempo, sirve como medio de pago.

Este producto financiero permite a sus tenedores pagar el importe de sus compras de forma adelantada, sabiendo que posteriormente deberán devolver esa cantidad a la entidad. Esta opción es muy utilizada por las personas que desean realizar grandes dispendios en una sola vez o aquellos que deseen financiar sus compras mes a mes y, así, evitar pagar todo el montante en el momento de la compra.

El dinero que nos facilita la entidad financiera no es nuestro y tenemos que tener en cuenta que debemos devolverlo. De esta manera, las tarjetas de crédito son la mejor opción para aquellos que necesiten distribuir sus pagos durante un período de tiempo determinado. Si las deudas se saldan mes a mes, la entidad financiera emisora no nos repercutirá ningún tipo de interés. No obstante, si no saldamos ese saldo deudor con el banco, este nos aplicará una serie de intereses hasta que satisfagamos esa deuda, siendo estos intereses en ocasiones muy elevados y llegando a alcanzar el 25%.

d) Confirming

Esta modalidad de financiación está destinada especialmente a empresas o autónomos. El confirming es un servicio ofrecido por determinadas entidades financieras que permite gestionar el pago a proveedores que se encuentren dentro del territorio nacional. Así, la entidad financiera se ofrece a pagar nuestras facturas antes de la fecha de vencimiento de las mismas, cobrándonos un determinado porcentaje de intereses por el servicio. De esta forma nos aseguramos que nuestras facturas quedarán saldadas en el plazo acordado, manteniendo las relaciones comerciales con nuestros proveedores.

e) Crowdfunding

Tipo de financiación Crowdfunding

El crowdfunding o micromecenazgo es una forma de financiación muy de moda en estos últimos años. Este tipo de financiación esta orientada a empresarios o emprendedores que desean recaudar fondos para iniciar su actividad, mejorarla o lanzar un nuevo producto. El crowdfunding funciona a través de internet y consiste en adelantar a la audiencia qué vas a hacer con el dinero que recaudes. Así, si deseamos iniciar una actividad, colgaremos nuestro proyecto en una plataforma de crowdfunding donde los usuarios podrán realizar las aportaciones que consideren necesarias para financiarnos.

A diferencia del resto de opciones de financiación, con el crowfunding no se devuelve el montante recibido sino que se da a cada persona que haya participado en la financiación del proyecto una 'recompensa' que dependerá de la aportación que se haya realizado. A mayor aportación, mayor recompensa, y viceversa. El plazo para dar esa recompensa lo fija el que lanza el proyecto, al igual que el plazo de la financiación, que siempre tiene una duración determinada y limitada.