¿QUÉ ES UNA ENTIDAD FINANCIERA?

QUÉ ES UNA ENTIDAD FINANCIERA

Una entidad financiera es una institución que presta servicios financieros a sus clientes, es decir, facilita la financiación requerida tanto por particulares como por sociedades. Así, las entidades financieras conceden financiación a sus clientes, a los que cobrarán una serie de comisiones por los servicios prestados.

Para conocer cuál es la entidad financiera que más nos conviene debemos analizar previamente cuáles son nuestras requerimientos así como nuestra capacidad solvente y así saber qué producto financiero deberemos solicitar. A partir de ahí deberemos elegir cuál es la entidad que más se adapta a lo que queremos, pudiendo utilizar un comparador online de servicios para ver cuál es la más ventajosa, o consultando el rating de las mismas, que nos dará una idea general de la situación solvente de la entidad en el momento en el que solicitemos sus servicios.

Hay numerosos tipos de entidades financieras en la actualidad. Entre las más comunes podemos encontrar a los bancos y a las cajas de ahorros pero también se consideran entidades financieras aquellas sociedades que nos facilitan financiación para poder llevar a cabo nuestros proyectos o comprar determinados bienes. Pero hay muchas más.

¿QUÉ TIPOS DE ENTIDADES FINANCIERAS PODEMOS ENCONTRAR?

Las entidades financieras no son todas iguales. Cada una tiene unas características intrínsecas que le permiten dar financiación a sus clientes de una determinada forma. Se pueden clasificar dentro de distintos grupos, ya sea según la entidad que las supervise o según los servicios que ofrezca. Aquí clasificamos las entidades financieras según estos criterios.

TIPOS DE ENTIDADES FINANCIERAS SEGÚN SU SUPERVISIÓN

En esta clasificación se diferencian las entidades financieras según el organismo que las supervise y respalde y, a su vez, establece una serie de reglas de funcionamiento para que provean de financiación a sus clientes. Así podemos diferenciar estos dos tipos:

  • Entidades financieras supervisadas por el Banco de España: estas instituciones están controladas y respaldadas por el Banco de España que, a su vez, rinde cuentas al Banco Central Europeo. Dentro de esta clasificación están las entidades bancarias (aquí podemos encontrar a los bancos o a las cajas de ahorros) y las entidades no bancarias, de las que hablaremos más adelante.
  • Entidades financieras no supervisadas por el Banco de España: son instituciones que están supervisadas y respaldadas por organismos como la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), como puedan ser empresas de servicios de inversión o compañías de seguros. Estas entidades no están sujetas a la supervisión del Banco de España y, aunque pueden captar fondos, sólo pueden hacerlo de sus socios.

ENTIDADES FINANCIERAS BANCARIAS

ENTIDADES FINANCIERAS BANCARIAS

Las entidades financieras bancarias son aquellas que pueden prestar servicios de financiación a sus clientes, al tiempo que pueden captar fondos de los mismos, ya sea en forma de dinero o vía recursos financieros. 

b) Cajas de ahorros: una caja de ahorros ofrecen muchos de los servicios que puede ofrecer un banco. No obstante, su objetivo está centrado en conceder facilidades para familias y empresas (como puede ser a través de ahorro, créditos, etc). Las cajas de ahorros también son reconocibles por dedicar un gran parte de su capital a acciones sociales. Otro caso son los montes de piedad

c) Cooperativas de crédito: una cooperativa de crédito es aquella sociedad cuya actividad principal es la misma que la de las entidades de crédito. Están conformadas por un número ilimitado de socios, cuya responsabilidad por deudas sociales solo será igual y nunca superior al valor de sus aportaciones a la cooperativa.

d) Entidades bancarias extranjeras: estas son las entidades no nacionales que operan en España, ya sea a través de la apertura de una (o varias) sucursales en territorio nacional o en régimen de libre prestación de servicios. Dentro de esta tipología podemos diferenciar dos tipos:

  • Entidades bancarias extranjeras de países miembros de la Unión Europea: gracias al denominado 'pasaporte comunitario', estas entidades de cualquier país de la UE pueden operar en España siempre que el Banco de España reciba notificación de la autoridad del país de origen paea hacerlo.
  • Entidades bancarias extranjeras de países fuera de la Unión Europea: si las entidades bancarias no pertenecen a la UE no pueden operar sin autorización previa, ya que deberán inscribirse en el Fondo de Garantía de Depósitos de España siempre que no haya en su país de procedencia un sistema de cobertura.

e) Instituto de Crédito Oficial: el ICO es una entidad de crédito que realiza operaciones de financiación. El ICO está adscrito al Ministerio de Economía y Competitividad a través de la Secretaría de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa.

ENTIDADES FINANCIERAS NO BANCARIAS

Las entidades financieras no bancarias son aquellas que no pueden captar fondos de sus clientes, es decir, no tienen la potestad de solicitar fondos reembolsables del público. Su actividad principal es conceder financiación a sus clientes, mediante créditos o préstamos. Estas instituciones cuentan con la aprobación y la supervisión del Banco de España. Entre las entidades no bancarias podemos encontrar las siguientes:

  • Establecimientos financieros de crédito: estas entidades no bancarias, que no pueden captar fondos del público, se caracterizan por realizar operaciones muy especializadas como son el leasing, el factoring, la concesión de créditos al consumo o hipotecarios, la gestión o emisión de tarjetas de crédito, la concesión de avales o garantías, entre otras.
  • Establecimientos de cambio de moneda: estas entidades no bancarias llevan a cabo, de forma profesional, la actividad de cambiar moneda, ya sea compra de moneda extranjera o venta de billetes extranjeros a cambio de euros.
  • Sociedades de tasación homologadas: estas entidades no bancarias realizan valoraciones de bienes inmuebles para otras entidades financieras como puedan ser las incluidas dentro del mundo hipotecario
  • Sociedades de garantía recíproca: estas entidades no bancarias proveen de garantías a sus socios, que son pequeñas y medianas empresas (PYMES), para que puedan obtener financiación bancaria de forma más holgada que si acuden sin esas garantías.
  • Oficinas de representación de entidades de crédito extranjeras: estas oficinas son en las que los que sean del país de la entidad pueden realizar consultas informativas o actividades comerciales, es decir, en estas oficinas no se pueden conceder créditos o captar depósitos a los clientes.
  • Entidades de pago: estas entidades no bancarias están autorizadas por el Banco de España a realizar servicios de pago como puedan ser las transferencias.
  • Entidades de dinero electrónico: este tipo de entidades no bancarias emiten dinero electrónico que sirve como medio de pago para otras empresas. Este dinero está almacenado en un soporte electrónico y su valor no es menor que el valor monetario emitido. Al no poder captar fondos, una entidad de este tipo no podrá recibir dinero por un importe mayor al valor monetario emitido.

CUÁL ES EL RATING DE LAS ENTIDADES FINANCIERAS

¿CUÁL ES EL RATING DE LAS ENTIDADES FINANCIERAS?

Para conocer la solvencia de la entidad financiera con la que estamos contratando un servicio de financiación podemos recurrir a la consulta de las calificaciones de las agencias de rating.

Una agencia de rating es una compañía que no está asociada a ninguna entidad financiera, es decir, opera de manera independiente, y que se dedica a calificar tanto a estas entidades como a los productos que ofrecen.

La finalidad de esta calificación es conocer la seguridad tanto de estas entidades financieras como de los productos que ofrecen. Así, si somos un cliente podemos contratar determinados servicios en estas entidades sabiendo con qué garantías jugamos.

Pero, ¿qué es el rating? El rating es la calificación que estas agencias ponen a las entidad financieras, es decir, es la nota que sacan sobre su capacidad para cumplir con sus responsabilidades y compromisos contraídos, es decir, la solvencia con la que cuentan para hacer frente a los pagos.

El rating, como toda calificación, va de mayor a menor. Cuanto mayor capacidad solvente ofrezcan las entidades financieras según estas agencias de rating, mayor será su calificación, y viceversa, a más incertidumbre menor calificación tendrán, lo que repercutirá en su capacidad para captar clientes así como de dar una imagen de entidad solvente y eficiente con su cometido.

Esta capacidad solvente que se califica es la que permite a las entidades financieras hacer frente a sus compromisos financieros, como son la devolución de deudas con otras entidades del mismo tipo, como por ejemplo los bancos. No obstante, hay que tener en cuenta que esta calificación es un juicio realizado por un conjunto de expertos sobre las perspectivas de futuro de una entidad.

Hay numerosas agencias de calificación pero las más importantes son Fitch, Moody's y Standard and Poor's (S&P), las tres de origen norteamericano. Las calificaciones que otorgan a las entidades financieras se rigen por letras que van desde la A hasta la D en el caso de Fitch y S&P y desde la A hasta la C en el caso de Moody's que, a su vez, llevan un número asociado en cada calificación.

Así, la máxima calificación en las tres principales agencias de rating sería 'Aaa', que significa que la entidad financiera evaluada tiene una alta capacidad de solvencia así como un riesgo mínimo de bancarrota, lo que le permite hacer frente a sus compromisos financieros.

Si nos vamos al caso diametralmente opuesto, encontramos la calificación 'D' (en el caso de Fitch y S&P) o 'C' ( en el caso de Moody's) en el que se contempla una calidad ínfima en la que el riego de bancarrota es muy alto y la capacidad para recuperar el montante principal o los intereses es muy poco probable.

Entre estas dos calificaciones encontramos todo un rango de opciones en las que, a medida que nos vamos alejando de la letra A peores son las expectativas de la entidad financiera. Esta clasificación en España es una guía orientativa ya que entra en vigor el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que cubre hasta 100.000 euros por cliente y banco. Así, el rating de una entidad financiera nos puede orientar para conocer la situación de la misma antes de contratar cualquier servicio, pero además sabemos que existe el FGD, que responderá ante los problemas de cualquier banco.

¿QUÉ ES EL FONDO DE GARANTÍA DE DEPÓSITOS?

A pesar de la supervisión de la que son objeto, nadie puede anticipar a ciencia cierta los daños que se pueden producir a los particulares como consecuencia de la quiebra de una entidad financiera. Así nacen los Fondos de Garantía de Depósitos, que no son otra cosa que los organismos promovidos por los poderes públicos, a los que se adhieren las entidades bancarias y suponen un incentivo para la confianza del consumidor.

Un Fondo de Garantía de Depósitos, o FGD, sirve para que depositantes o inversores recuperen hasta un cierto límite de su dinero. El fondo, activado por Real Decreto en octubre de 2011, es un mecanismo de protección a los clientes y uno de los casos más aplicables es la entrada de la entidad en concurso de acreedores – como se conoce ahora a los antiguos procedimientos de quiebra y suspensión pagos – . En este caso, el límite es de 100.000 euros por depositante, con independencia del número y clase de depósitos que tenga en la entidad.

Pongamos el siguiente ejemplo: si un matrimonio con una cuenta corriente de 4,000 euros y un depósito a plazo de 50,000 euros. Si su banco entra en crisis y tiene que intervenir el Fondo de Garantía de Depósitos, ocurriría lo siguiente en estos casos:

- Si el titular es solo uno de los conyuges, la garantía total de los depósitos bancarios sería de un total de 100,000 euros.

- Si ambos figuran como titulares, la cobertura se duplica: 200,000 euros.

Pero sea como fuere en ambos casos, recuperarían la cantidad total que tienen sumando cuenta corriente y depósito: 54,000 euros.

Aunque existe otro modelo, el Fondo de Garantía de Inversiones, (destinado a clientes de empresas de servicios de inversión), dentro del Fondo de Garantía de Depósitos interesa un caso particular, el que se refiere a las entidades de crédito, que presenta una condición de obligatoriedad para todas las entidades bancarias españolas que estén inscritas en los Registros Especiales del Banco de España en calidad de bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito.

Existe otro caso obligatorio: sucursales bancarias en un país no miembro de la Unión Europea si los depósitos o valores de la sucursal no están cubiertos por un sistema de garantía equivalente en el país en el que se encuentran, o si su cobertura resulta insuficiente.

Para las sucursales bancarias que SÍ estén dentro de un país miembro de la UE, la adhesión es voluntaria, porque las garantías están cubiertas en su país de origen como resultado de las condiciones por las que la Unión Europea admite la adhesión del país en el bloque.

¿QUÉ PRODUCTOS PODEMOS CONTRATAR EN LAS ENTIDADES FINANCIERAS?

Las entidades financieras ofrecen una gran variedad de productos que sirven a un amplio espectro de necesidades, comenzando por las cuentas, siendo las más comunes las corrientes, las de ahorro y las de nómina. Estas dos últimas nos dan un cierto grado de rentabilidad a cambio de mantener el dinero depositado en ellas durante cierto tiempo.

Otro producto muy solicitado son las tarjetas, que nos permiten pagar por bienes y servicios sin necesidad de usar efectivo. Las más conocidas son las de débito – que efectúan los pagos al momento – y las de crédito – por la que el banco nos “cede” el dinero a cambio de un determinado tipo de interés.

Los clientes, a veces, piden préstamos. En su expresión más sencilla, es una entrega de dinero que nos hace el banco y tenemos que devolver en un plazo de tiempo junto a una cantidad adicional (los intereses) por los servicios prestados. El abanico de opciones es enorme dependiendo de la cantidad solicitada, la duración o flexibilidad del plazo establecido para su devolución o las intenciones de uso del préstamo.

Estos préstamos deben diferenciarse de los créditos, otro de los productos más solicitados. Los dos se parecen en que el banco nos entrega dinero. La diferencia fundamental, no obstante, radica en que los intereses que pagamos en el caso del crédito se fundamentan en la cantidad que hemos empleado, y no en el total entregado. Los intereses son bastante más elevados. Entre todos los créditos, el más destacado en estos tiempos quizás sea el hipotecario, esto es, en el que la cantidad de dinero prestado está avalado por un inmueble.

Toca hablar finalmente de estos avales. Un aval es un contrato, uno que estipula un compromiso solidario por el cual una persona compromete a realizar el pago de una obligación a favor de otra. Son respectivamente el avalista y el avalado. Es el primero quien asumirá la deuda en el caso de que el avalado no pueda corresponder a ella.

Un aval es una garantía reforzada por la que el avalado tiene más fácil conseguir un crédito, dado que existe otra persona capaz de respaldarlo por él, aunque sea a través de su propio compromiso.