1. ¿Qué son las tarjetas de crédito?

2. Ventajas y desventajas de una tarjeta de crédito

3. Diferencias con el resto de tarjetas

4. ¿Cómo es una tarjeta de crédito?

5. Tecnologías utilizadas en las tarjetas de crédito

6. ¿Cómo se solicita una tarjeta de crédito?

7. Requisitos para solicitar una tarjeta de crédito

8. Formas de devolución del dinero de las tarjetas de crédito

9. Pagos asociados a la tenencia de una tarjeta de crédito

10. ¿Qué ocurre si no se puede pagar la deuda de la tarjeta de crédito?

11. ¿Qué hacer en el caso de extravío o robo de una tarjeta de crédito?

¿Qué son las tarjetas de crédito?

En la actualidad hay varios tipos de tarjetas de crédito que se adaptan a nuestras necesidades del momento. Se pueden utilizar para muchos fines --viajes, compras, regalos, estudios…-- y la clave de este producto financiero es aplazar el pago de nuestras compras durante un plazo determinado, ya sea porque en ese momento no tenemos el dinero suficiente para hacer frente a ese pago o porque nos enfrentamos a una urgencia económica que debe ser satisfecha con rapidez --un electrodoméstico que deja de funcionar, averías en el coche, gastos médicos inesperados…--.

Las tarjetas de crédito nos permiten disponer de una cantidad de dinero fija al mes, que es acordada de forma previa con la entidad y que no se puede sobrepasar (a menos que el titular lo amplíe tras negociar con la entidad emisora de la tarjeta). Normalmente el límite de crédito que tiene este tipo de tarjetas oscila entre los 1.000 y los 6.000 euros.

Este dinero que nos facilita la entidad financiera no es nuestro y lo tenemos que devolver, es decir, nos están prestando el dinero. Así, una tarjeta de crédito es una opción para aquellos que necesiten distribuir sus pagos durante un período de tiempo determinado, teniendo en cuenta que la entidad nos aplicará intereses hasta que saldemos el importe a pagar, siendo estos intereses en ocasiones muy elevados y llegando a alcanzar el 25%.

Ventajas y desventajas de una tarjeta de crédito

Al igual que todo producto de financiación, las tarjetas tienen ventajas y desventajas. Antes de solicitar este servicio, debemos tener en cuenta los beneficios que nos pueden ofrecer pero también los inconvenientes.

Ventajas:

  • Anticipar compras: con una tarjeta de crédito podemos realizar una compra hoy mientras que el pago se efectúa más adelante. 
  • Financiar compras: si no tenemos dinero suficiente podemos efectuar el pago de nuestras compras, gracias a la tarjeta de crédito lo podemos hacer a través de cuotas que fijaremos con la entidad financiera.
  • Utilizar ese dinero adelantado en efectivo: si la compra que deseamos hacer con ese dinero de la tarjeta de crédito tiene que ser en efectivo, siempre podemos retirar el montante necesario en un cajero.
  • Planificar gastos: al conocer el límite de dinero del que disponemos en la tarjeta podemos planificar de forma más estricta los gastos en los que vamos a incurrir, sabiendo a qué debemos destinar el dinero.
  • Seguridad: las tarjetas de crédito ofrecen una seguridad añadida ya que nos permiten disponer de cierta cantidad de dinero sin necesidad de tener que llevar encima dinero en efectivo, que puede ser más peligroso.
  • Posibilidad de pagar en numerosos lugares: hoy en día casi todos los comercios y grandes superficies admiten el pago con tarjetas de crédito, lo que hace de ellas un sistema casi universal de pago. Además, se pueden utilizar en la compra online.

Inconvenientes

  • Sensación de que no se está gastando dinero: al pagar con la tarjeta de crédito y no cargarse el pago en el momento, podemos incurrir en el error de pensar que no estamos gastando dinero, lo que puede llevarnos a la compra compulsiva.
  • Gastos asociados a la tarjeta: por norma general, las entidades financieras suelen cobrar un importe fijo (mensual o anual, dependiendo de la duración de nuestra tarjeta) por el mantenimiento de nuestra tarjeta de crédito. 
  • Cobro de intereses: el hecho de tener una tarjeta de crédito nos puede acarrear el pago de intereses adicionales, ya sea por el aplazamiento de pagos, por exceder el límite de crédito o por retrasarnos en la devolución del crédito a la entidad financiera.

Diferencias con el resto de tarjetas

Diferencias con el resto de tarjetas

De forma habitual, por desconocimiento o costumbre, se confunden las tarjetas de crédito con el resto de tarjetas que hay en el mercado, como puedan ser las de débito o las de prepago. Aquí te explicamos cómo son estas tarjetas que no son de crédito:

  • Tarjetas de débito: A diferencia de las tarjetas de crédito, las de débito son de pago instantáneo, es decir, no se aplaza sino que en el momento de la compra se efectúa el cargo en tu tarjeta de forma inmediata.
  • Tarjetas de prepago: estas tarjetas ofrecen una cantidad determinada de dinero para realizar compras, que podrán continuar hasta que se acabe el importe. La principal diferencia con las tarjetas de crédito es que las prepago no necesitan estar asociadas a una cuenta de crédito.

¿Cómo es una tarjeta de crédito?

Una tarjeta de crédito es un rectángulo de plástico de 85,6 mm x 53,98 mm con una identificación que nos permite pagar nuestras adquisiciones. La tarjeta tiene dos partes: delantera y trasera, pudiendo encontrar distintas informaciones en ambas.

En la parte delantera podrás encontrar la siguiente información: 

  • Nombre de la entidad: En la parte superior derecha podremos encontrar el nombre del banco o entidad financiera que ha emitido esa tarjeta.
  • Logo de marca: identificación de la empresa que fabrica la tarjeta (Mastercard, Visa...)
  • Chip: si la tarjeta de crédito es relativamente reciente tendrá chip. Este se sitúa en la parte izquierda y tiene la apariencia de un recuadro metalizado.
  • Nombre del titular: es el nombre de la persona propietaria de la tarjeta.
  • Numero de la tarjeta: también conocido como PAN (Personal Account Number) es el número identificativo de la tarjeta que nos permitirá realizar compras o solicitar algún tipo de información o reclamación en caso de problemas.
  • Fecha de vencimiento: con la formula mes/año (12/22) este dato nos indica hasta qué fecha podremos utilizar esta tarjeta. Una vez finalizado el plazo, la entidad financiera nos facilitará otra o tendremos que solicitarla.

En la parte trasera podrás encontrar la siguiente información: 

  • Banda magnética: esta banda de color oscuro contiene los datos grabados del titular de la tarjeta. 
  • Espacio para la firma: en este recuadro es donde el titular deberá firmar. Esta es una medida de seguridad adicional en el caso de que se solicite identificación de la persona que está utilizando la tarjeta.
  • CCV (Card Validation Value): son tres números que aparecen a la derecha del espacio para la firma y ofrecen un nivel de seguridad extra a la hora de realizar compras por internet.

Tecnologías utilizadas en las tarjetas de crédito

Las tarjetas de crédito incluyen una serie de tecnologías incorporadas para efectuar los pagos. Ya sea mediante la banda magnética, el microchip o el método contactless. Hay que tener en cuenta que todas las tarjetas en la actualidad llevan asociado un número secreto o PIN que nos facilitará la entidad cuando nos den la tarjeta y que constituye una medida de seguridad e identificación a la hora de realizar nuestras compras o pagos.

  • Banda magnética: esta fue la primera tecnología. Esta banda de color oscuro situada en el reverso de la tarjeta de crédito es característica de todas las tarjetas. Al pasarla por el lector de tarjetas, este envía la orden de cobro y nos permite pagar el importe requerido. Una vez realizado el pago por el bien o servicio adquirido, el datáfono imprimirá un recibo en el que deberemos firmar para confirmar nuestro consentimiento con la transacción.
  • Microchip: la más utilizada en la actualidad. Las tarjetas con microchip se introducen en el datáfono, que lee la información de la misma. Una vez marcada la cantidad a cobrar, nos solicitarán el número PIN para confirmar latransacción
  • Contactless: es la tecnología más reciente. 'Contactless', en inglés 'sin contacto', nos garantiza poder realizar pagos con tan solo acercar la tarjeta al datáfono o TPV del local o comercio en el que realicemos una compra. Si utilizamos este sistema de pago y el importe de la compra es inferior a 20 euros, no deberemos introducir el código PIN asociado a la tarjeta. Si es superior, sí deberemos introducirlo.

¿Cómo se solicita una tarjeta de crédito?

¿Cómo se solicita una tarjeta de crédito?

Si nos decidimos por solicitar una tarjeta de crédito debemos ponernos en contacto con la entidad elegida para hacerlo, que tramitará nuestra solicitud y atenderá a nuestras necesidades. Se puede hacer de varias maneras según nuestras preferencias:

  • Acudiendo de forma física a una de las oficinas de la entidad financiera en cuestión y hablar con un comercial o gestor para que nos asesore del producto que más nos conviene de acuerdo a nuestras necesidades.
  • A través de la página web de la entidad financiera elegida. Hoy en día, la mayor parte de las entidades financieras disponen de un servicio online fácil que nos permite acceder a toda la información necesaria desde casa o desde el trabajo. 
  • A través del servicio telefónico de la entidad financiera. Si no nos podemos desplazar hasta una oficina pero queremos un trato más personal que el que pueda ofrecer una web, podemos llamar al teléfono de contacto de la entidad, que nos pondrá en contacto con un comercial dedicado a esta área de servicios. 
  • A través de comparadores. Esta es una opción interesante para aquellas personas que no sabes por qué entidad financiera decidirse. En este tipo de páginas web podemos consultar las diferencias entre un mismo producto en distintas entidades, conociendo así las ventajas y las características que más nos puedan convenir en ese momento.

Requisitos para solicitar una tarjeta de crédito

A la hora de solicitar una tarjeta de crédito deberemos cumplir una serie de requisitos. Cada entidad financiera cuenta con distintas condiciones que se enmarcan dentro de su política de actuación pero, por lo general, estos son los requisitos que nos pedirán:

  • Mayoría de edad: tener al menos 18 años.
  • Presentar nuestro Documento Nacional de Identidad (DNI).
  • No estar incluido en ninguna base de datos por morosidad, ya que si estamos en la ASNEF no podremos acceder al crédito con facilidad.
  • Presentar documentos que acrediten una fuente de ingresos regulares que nos certifiquen como usuarios con posibilidad de devolver el préstamo.

Una vez solicitada la tarjeta y aprobada nuestra solicitud, deberemos firmar un contrato de conformidad en el que vendrán reflejadas todas las condiciones del mismo (intereses, duración, forma de devolución…). En muy importante que lo leamos de principio a fin y que, antes de firmar, preguntemos a nuestro gestor cualquier duda que nos surja.

Formas de devolución del dinero de las tarjetas de crédito

Una vez dispongamos de nuestra tarjeta de crédito, podremos comenzar a realizar nuestras compras de forma habitual. Una vez terminado el plazo de préstamo acordado con la entidad, deberemos devolver este importe, sino incurriremos en intereses que también deberemos abonar. Así hay varias formas de devolver el crédito prestado:

  • Al mes siguiente: suele ser la forma más habitual de pago. Una vez finalizado el mes, deberemos devolver a la entidad todo el dinero que nos ha prestado en nuestra tarjeta de crédito. Por ejemplo, si el día 5 nos concedieron una tarjeta con un crédito de 1.000 euros, deberemos devolver esos 1.000 euros el día 5 del mes siguiente. Esta modalidad nos permite disfrutar del dinero sin incurrir en intereses. Tan sólo deberemos pagar los gastos de mantenimiento de la tarjeta de crédito, en el caso de que los tenga, aunque suele ser lo habitual.
  • Pago aplazado: pagando el interés convenido con la entidad. Si queremos aplazar los pagos, la entidad financiera nos cobrará un interés que puede alcanzar hasta el 25%. Se puede pagar mes a mes un porcentaje sobre el dinero que se haya gastado o una cantidad fija. 

Pagos asociados a la tenencia de una tarjeta de crédito

Tener una tarjeta de crédito supone una serie de gastos que tenemos que tener en cuenta antes de solicitarla. Hay que saber que no vamos a pagar todos los gastos que se desglosan a continuación, sino que dependerá de la modalidad de devolución que escojamos y de nuestro comportamiento a la hora de utilizar la tarjeta en cuestión.

  • Gastos de mantenimiento: normalmente las entidades cobran una serie de gastos por el mero hecho de tener una tarjeta de crédito contratada con ellos. Son los llamados gastos de mantenimiento. Deben estar reflejados en el contrato de la tarjeta y se cargan de forma anual.
  • Intereses por aplazamiento: también llamado tipo de interés ordinario. Este es el porcentaje que la entidad financiera nos cobrará por aplazar los pagos del dinero de nuestra tarjeta de crédito. Este tipo de interés lo fija la entidad, aparece en el contrato que firmamos con la misma y varía según la entidad que elijamos. Este interés, que es fijo, suele ser alto y se mueve entre el 14 y el 25%. 
  • Intereses de demora: se aplica cuando dejamos de pagar al no haber saldo suficiente en la cuenta en la que debe hacerse el cargo. 
  • Intereses por saldos excedidos: este es el interés que se aplica cuando sobrepasamos el límite de crédito acordado con la entidad.

¿Qué ocurre si no se puede pagar la deuda de la tarjeta de crédito?

Tener una tarjeta con una línea de crédito fija mensual puede llevar a darle un uso indebido. Para evitar esto, lo primero es ser siempre consciente de la diferencia entre aquello que es necesario y lo que no lo es y comprar en función del dinero del que se dispone realmente.

En general, la tarjeta tendrá asignada una cantidad mensual que no se debe sobrepasar, pues los intereses de los gastos que superen ese límite serán mucho más elevados que los ordinarios. Así, por ejemplo, si una tarjeta dispone de una línea de crédito de 500 euros y se gastan 800, los intereses de esos 300 de diferencia serán mucho más elevados que los de los 500 anteriores.

Si el gasto se ha debido a una circunstancia puntual que no se repetirá el resto de meses, lo primero será amortizar esa diferencia de 300 euros. Si esta opción no fuese posible, sería recomendable acudir al banco para negociar una ampliación del crédito disponible, de modo que el límite de la tarjeta pasase de 500 a 800 euros y así retomar la situación de normalidad.

En caso de no poder afrontar el pago de ese modo, habrá que negociar un ‘plan de pagos’ realista que se pueda asumir, como alargar el periodo de amortización del préstamo o reagrupar las deudas con otras para hacerles frente en un periodo de tiempo más largo. Sea como sea, no hay que olvidar que aunque la cuota mensual disminuya, la deuda total aumentará.

Si finalmente uno es consciente de que no puede afrontar los pagos que ya ha realizado con su tarjeta de crédito debe dejar de utilizarla inmediatamente –preferiblemente darla de baja-- y en ningún caso ignorar el problema, pues los intereses de una deuda impagada se irán incrementando mes a mes.

Si la tarjeta no se ha dado de baja voluntariamente, la entidad procederá a bloquearla para que pase a estar inoperativa y a continuación se bloqueará la cuenta corriente asociada a la misma. Pero la deuda sigue, y a los intereses cada vez más altos hay que sumar las comisiones por reclamación que emitirá el banco, por lo que la deuda inicial se verá aún más incrementada.

Así pueden pasar 90 días. Si el día 91 no se ha solventado la deuda, el banco enviará una orden para que al cliente se le incluya en los ficheros de morosidad nacionales, como el Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI) o el Servicio Nacional de Información del Fichero de Morosos (ASNEF). Llegados a este punto hay que tener en cuenta que será difícil conseguir en un futuro el acceso a una nueva línea de crédito.

Tras ser incluido en la lista de morosos, el antiguo cliente recibirá una demanda por parte de la entidad. En caso de perder ese juicio, tendrá que hacer frente no solo a la deuda impagada de la tarjeta de crédito más los intereses que se le reclaman, sino que también deberá pagar tanto sus costas judiciales como las del demandante.

Una vez que la sentencia se hace firme, el juez podía dictar que se embarguen bienes del propietario por el valor de la deuda. En este punto hay que poner especial atención en la existencia de avalistas, pues si la deuda se contrajo con un aval, será este el que deba responder por el importe de la misma. 

¿Qué hacer en el caso de extravío o robo de una tarjeta de crédito?

¿Qué hacer en el caso de extravío o robo de una tarjeta de crédito?

Una de las ventajas de tener una tarjeta de crédito es el hecho de no tener que llevar dinero en efectivo que podamos extraviar o perder. Sin embargo, existe el riesgo de que también perdamos nuestra tarjeta de crédito por descuido u olvido o, en el peor de los casos, de que nos la roben. En cualquiera de estos casos deberemos seguir una serie de pasos para evitar que esa tarjeta se utilice una vez que llegue a manos indebidas. 

Lo primero es llamar a la entidad emisora. En el momento que seamos conscientes de que hemos perdido o nos han robado la tarjeta, debemos avisar de forma inmediata a la entidad para que anulen el funcionamiento de la misma. En el caso de que nos la hayan robado también deberemos poner una denuncia en la Policía.

Una vez comunicado el extravío o robo a la entidad, quedamos libres de responsabilidad sobre el uso de la tarjeta de crédito. Tan sólo seremos responsables de los gastos que se efectúen antes de la comunicación, siendo el límite 150 euros, como fija la normativa. A partir de esos 150 euros, se hace cargo la entidad.

No obstante hay una excepción a esta norma. En el caso de que, como titulares de la tarjeta de crédito, cometamos fraude o negligencia grave este límite de 150 euros no se aplicará. Ser negligente consiste en no tomar medidas para proteger el PIN o número secreto de la tarjeta o tardando en avisar a la entidad del robo o extravío.